Tres años ya! ¡Fue el 18 de junio de 2018! A las ocho de la mañana, Iñaki Urdangarin ingresó en la prisión de Brieva (Ávila) en el que fue, seguramente, el día más triste de su vida, por mucho que los funcionarios luego contaran que había estado sereno y por la tarde había visto los partidos del mundial y cenado sopa y merluza. Tres años ya desde aquella mañana en que cambió su vida para siempre, y la de su mujer, y la de sus hijos. Y desde entonces… ¿qué? Esa pareja indestructible, ese matrimonio de titanes que se amaban a muerte y se mantenían juntos contra viento y marea, esa infanta enamorada que incluso había desobedecido a su padre que le decía “divórciate”, ¿en qué punto están de su relación? ¿Qué ha pasado? ¿Siguen igual? ¡El misterio envuelve a Iñaki y Cristina tres años después!

Iñaki pidió cuidar de su madre en Vitoria, lejos de Cristina

Todos pensábamos que ansiaban estar juntos, el abogado nos contaba la tragedia de esa separación, pero… Extrañamente, cuando en marzo se concedió el tercer grado a Iñaki, cuando ya pudo dormir tres noches a la semana en casa, cuando se le dio la oportunidad de reunirse con su mujer y sus hijos donde quisieran dentro del territorio español, y reorganizar de nuevo su familia… Iñaki pidió que lo trasladaran a Vitoria, donde en realidad nunca ha vivido, para “cuidar de su madre”. ¡Lejos de Cristina, lejos de sus hijos! Una decisión sorprendente ya que Claire Liebaert, a pesar de sus 85 años, puede manejarse sola y cuenta además con el apoyo incondicional de los cinco hijos que viven en Vitoria y están al tanto de su día a día. También los nietos la visitan con frecuencia. Tiene amigos, vecinos, sobrinos y, aunque le debe ser muy grato estar con su Txiki del alma, su pequeño, más le gustaría, seguramente, que éste tuviera de nuevo una vida familiar normal, como antes. Con su mujer, con sus cuatro hijos. Reconstruyendo aquel hogar en el que fue tan feliz.

Cristina visitó por última vez a Iñaki en prisión en Semana Santa

La infanta Cristina vive en Suiza desde hace siete años, es cierto, pero podría trasladarse perfectamente a cualquier ciudad española, ya que suele realizar su trabajo por vía telemática y, como su campo de atención es la coordinación internacional, en caso de viajar podría hacerlo como cuando residía en Barcelona. Su hija Irene, que es la única que sigue con ella, va a una escuela francesa como es natural, pero en muchas ciudades españolas hay Liceo Francés, el colegio al que fueron sus hermanos y ella misma cuando era más pequeña. Iñaki duerme la mitad de la semana en casa de su madre y la otra mitad en la prisión de Zaballa, donde está realizando un programa de reinserción para delincuentes económicos. No constan visitas de la infanta Cristina a Vitoria desde que fue por primera vez, y que se sepa última, en Semana Santa.

La situación económica de la familia es precaria

Entonces se advirtió que no viajaría a menudo por las restricciones pandémicas, pero se han derogado ya en el intercambio Suiza-España. No hay cuarentena desde hace meses y recordemos que Cristina se vacunó en enero en Abu Dabi y parece cierto, que ha ido más a ver a su padre que a su marido. ¿O es que acude a Vitoria “a escondidas”? ¿No quieren mostrarse abiertamente? Hablo con un compañero alavés y me dice que ellos no tienen constancia de estas visitas, “no puedo poner la mano en el fuego, pero tanto la casa de la madre como el despacho de abogados están muy céntricos, además de que Vitoria es una ciudad pequeña, con lo que sería muy difícil ocultarse”.

La explicación de este sinsentido podría estar en la noticia aportada por Vanitatis esta semana: es Iñaki el que ha viajado a Suiza, ya en dos ocasiones, aunque este hecho abre nuevos interrogantes: ¿es una estrategia calculada desde el principio? ¿están obedeciendo supuestas órdenes de Zarzuela de mantenerse alejados, no solo de Madrid, sino de España? ¿Iñaki va a ser el segundo ‘exiliado’ de la familia del rey? Su situación económica es precaria desde que no cuentan con la ayuda de su suegro, los dos sueldos de Cristina no son pozos sin fondo para pagar los cuantiosos gastos de marido e hijos, desembolsos que aumentarán en el futuro porque la libertad de Iñaki está al caer.