Hombre, a ver, simpática no cae, la verdad. Es demasiado contenida, tanto, que resulta poco natural y su sonrisa parece tensa e impostada. Ahora está en el punto de mira por haberle pegado bronca a un escolta. Y eso está mal, reconozcámoslo.

Sí, pero…


¡Es que no fue así! He escuchado el audio y la Reina le dice simplemente a su guardaespaldas con una sonrisa: “Oye, que había un escalón ahí y no me habías avisado”, pero en tono campechano, como se lo dirías a un amigo, y no detecto ni prepotencia ni cabreo. Hay muchos motivos para cargarte la monarquía si te apetece, pero en este caso la actitud de Letizia no me vale. Y conste que no la defiendo por pelota, sino porque se lo merece (además es antitaurina, que me lo han dicho de muy buena fuente).