¡El sueño de todos los hombres! ¡Que dos mujeres guapas, jóvenes y listas se peleen por ti! ¡No en el barro, como hacían los voluminosos luchadores de sumo de los tebeos japoneses de nuestra loca juventud, sino en un plató de televisión, que viene a ser lo mismo! Sí, pero…

¿No te cansas, hijo, de estar tan bueno? ¿No te cansas de despertar estas pasiones desatadas, este sube y baja de emociones, esta agitación, estos celos, este desparrame? ¡Que tenemos una edad, concho! Que lo que nos apetece, ahora que empieza el otoño, es un lugar al lado del fuego, unas pantuflas, un buen libro, el ronroneo de un gato y darnos cuenta de que lo mejor de la vida ha quedado a nuestras espaldas… ¡Quita, quita, bicho! ¡No me hagas caso y vive la vida a lo grande, querido Carlos! ¡Que son cuatro días! ¡A ver, que pase la próxima!