La casa real británica por fin ha vivido uno de los momentos más esperados. Nueve meses después de su última aparición conjunta, la reina Isabel II ha coincidido en público con el príncipe Carlos, Camilla de Cornualles, el príncipe Guillermo y Kate Middleton. Una imagen muy esperada para la monarca, quien ha recuperado la sonrisa con un gesto tan complicado en tiempos de pandemia como el de reunir a parte de su familia en el castillo de Windsor.

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Unidos tras nueve meses en los que no habían coincidido en público, parte de la casa real británica ha estado presente este pasado martes 8 de diciembre en un acto para agradecer a los voluntarios locales y trabajadores esenciales sus esfuerzos este año. La reina Isabel II estuvo acompañada por el príncipe de Gales, la duquesa de Cornualles, los duques de Cambridge, los condes de Wessex y la Princesa Real.

Príncipe Guillermo Isabel II Kate Middleton

El Príncipe Guillermo y Kate Middleton hablan con Isabel II durante un acto en el castillo de Windsor

GTRES

A pesar de que se reunieron ocho miembros de la casa real británica sin mascarilla, todos guardaron las distancias de seguridad durante un acto que tuvo lugar al aire libre. Durante el mismo, los miembros de la familia real británica pudiera escuchar una selección de villancicos que interpretó la banda The Salvation Army.

Una reunión familiar que dejó un bonito momento entre la reina Isabel II y el príncipe Guillermo. Fue a la finalización del acto cuando el duque de Cambridge se despidió de su abuela con un cariñoso: “Bye gran” (“adiós, abuela”, en inglés). Tras esto, la reina Isabel II se volvió hacia él y sonrió a la pareja, antes de pararse a hablar con Sophia Wessex.

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Una forma de despedirse que ha permitido a todos conocer que, a pesar de tratarse de la reina Isabel II, el príncipe Guillermo actúa como cualquier otro nieto más y la llama abuela. Todo tras un acto en el que no estuvo presente el duque de Edimburgo, lo que ha hecho saltar las alarmas sobre su estado de salud en los periódicos de Reino Unido. Además, esta reunión ha tenido lugar en un momento complicado para la monarca, ya que se ha visto obligada a cancelar la tradicional Navidad en Sandringham.