Estuvieron Simon & Garfunkel, Sony y Cher, Cruz y Raya, y ahora tenemos a Chenoa y su ascensor. Los dos no actúan juntos no, pero la mallorquina de origen argentino tiene claro que su ascensor es una pieza fundamental en su vida y que sin él no podría desear buenos días a todos los chenoistas.

Ella y el montacargas, como si fueran María José y su acordeón, nos regalan momentos para la historia (de los selfies). Corradini ha desarrollado una habilidad excelente no solo para saberse reír de sí misma, que eso nos encanta, sino, también, para posar con su mejor cara con la complicadísima luz del ascensor. ¡Pero cómo escoges un compañero que trata de boicotearte! Pero ella, infatigable, ahí continua fiel al cristal de su querido ascensor.

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La postura la tiene ensayadísima. Son muchos viajes en el elevador perfeccionando la técnica. De hecho, si no fuera por los cambios de ropa creeríamos vivir en una especie de ‘Atrapado en el tiempo’ continuo en el que nosotros somos Bill Murray y Andie MacDowell Chenoa. Y el ‘I love you, babe’ que despierta cada mañana al protagonista, el hilo musical del ascensor.

Mano izquierda sujetando el móvil, la otra sujeta el bolso, la cadera, o lo que se tercie y, si no hay nada que sujetar, va al bolsillo, pierna un poco dobladita, si ha pasado una mala noche y está cansada se apoya en una de las paredes del artefacto y ¡click! Sus fans ya tienen los buenos días de su ídolo.

Hay una cosa que se le puede reprochar a la jueza de ‘Tu Cara me Suena 5’: el hashtag que emplea. Corradini ha puesto todo su esfuerzo y dedicación en perfeccionar la técnica de la autofoto pero al crear la etiqueta, ya sin energía, se limitó a un “#fotoascensor”. De una cosa estamos seguros: no hizo lluvia de ideas para dar con él.

Ella es una mujer de costumbres, y tras la #fotoascensor de rigor pasa a su siguiente rutina inamovible: el cafecito. Pero de eso ya os hablaremos en otro post. Chenoa, con estos detalles nos demuestras que tú sí que eres una #humana.