Georgina Rodríguez suma y sigue en su carrera para convertirse en una 'celebrity' internacional. Inevitable por su posición como pareja de Cristiano Ronaldo, la de Jaca, además de arrasar en redes sociales, se se está perfilando una imagen a la altura de las circunstancias en sus apariciones en eventos. Su última demostración ha sido en la Gala de Verano de Unicef en Porto Cervo (Cerdeña), donde ha deslumbrado con un vestido escotado, negro y brillante de Roberto Cavalli que nada tiene que envidiar al 'look' del resto de celebridades allí presentes, como Adriana Lima, Shanina Shaik o Joan Smalls.

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Ha completado el estilismo con unas sandalias plateadas metalizadas y con una gargantilla de Chopard, maquillaje natural (a base de un discreto ahumado de ojos y labios 'nude') y melena al viento. Su consagración con un estilo que bebe de la esencia (y las curvas) de las Kardashians -incluso viste una de sus firmas de cabecera para el día a día, Fashion Nova- es inminente. El gusto por las casas italianas de lujo suma y sigue como emblema de su estilo y como seña de identidad más aún desde que se mudara a Turín con el astro y toda la familia.