Kiko Rivera ha tirado de la manta en la demoledora entrevista que ha concedido a Lecturas. El acontecimiento más comentado donde Kiko Rivera da el paso que nunca habría deseado dar: desenmascarar a su madre, Isabel Pantoja. Un testimonio valiente, honesto y, sobre todo, que destila dolor. El dolor de un hijo que reclama saber la verdad, y la atención y el cariño de una madre 'engullida' por su papel de artista. Kiko Rivera ha dicho basta y, a partir de los lapidarios testimonios de lo duro que ha sido el camino para hacer cumplir la voluntad de su padre Paquirri, se han ido conociendo nuevos detalles que arrojan luz a los movimientos que se han estado produciendo alrededor de la herencia del torero. Unos movimientos que llevarían la firma de Isabel Pantoja, actuando en propio beneficio.

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"Lo que Paquirri dejó por escrito no es lo que se firmó y se cumplió. Isabel Pantoja no es propietaria de nada, según la voluntad de Paquirri", una información sorprendente de Sandra Aladro, que refuerza el testimonio que Kiko Rivera ha dado en Lecturas sobre la herencia de su padre.

Isabel Pantoja, que se ha presentado al mundo como la dueña y custodia del legado de su marido, habría llevado a cabo durante una maniobra arriesgada en el que se habrían perdido cuantiosas sumas de dinero con el fin de cambiar su estado de beneficiaria a propietaria. "Paquirri deja por escrito que sus herederos universales sean sus hijos", ha continuado desarrollando la periodista en 'El programa de AR'. La información ha dejado bien claro que la tonadillera no figuraba en el testamento de su marido "hecho el día de su boda" con ese derecho ni poder. Es decir, según la voluntad que torero dejó por escrito: "Los hijos que tenga serán herederos a partes iguales. A Isabel Pantoja, su padre y hermanos les deja el usufructo del tercio de libre disposición, siendo ella la usufructuaria de la mitad de ese tercio de libre disposición".

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Un derecho con el que parece que no habría estado conforme la cantante, pues, según Sandra Aladro, "durante tres años se niega a llegar a un acuerdo, yéndose en ese tiempo un montón de millones de pesetas porque hay fincas que mantener e hipotecas que pagar. Había más fincas ademas de cantora. Está tasado el dinero que se pierde", subraya.

Pasados esos años, en un golpe de efecto, la madre de Kiko Rivera "consigue algo que la ley ampara pero que no estaba previsto en la voluntad: conmutar su usufructo por un bien". Su objetivo se convierte en conseguir un "acuerdo de las partes en valorar el usufructo y conmutarlo por la mitad de Cantora". Y lo consigue, de ahí que la parte de la finca que le pertenece es el 51%. Es decir, pasa de ser solo beneficiaria a 'canjear' ese derecho por algo material, en este caso, Cantora. "Yo no cedí Cantora a mi madre a sabiendas, firmé lo que ella me pidió. He pedido a mis abogados revisar el testamento, me huelo lo peor", una frase capital de la entrevista de Kiko Rivera que cada vez va materializándose en una disputa mucho más oscura.