En el verano de 2018, Miguel Bosé y Nacho Palau ponían fin a más de 26 años de relación. Meses después, comenzaba una guerra judicial debido a que el escultor lo demandó para defender "sus derechos y los de sus hijos menores". Un paso que ponía sobre la mesa la imposibilidad de llegar a un acuerdo por los pequeños. En concreto, la expareja tiene cuatro niños en común, concebidos por vientre de alquiler. Tadeo y Diego son hijos biológicos del cantante, mientras que Ivo y Telmo lo son de Palau.

Los menores se criaron toda su vida juntos, hasta que sus padres decidieron separarse. Desde entonces, no se habían visto en persona. Hasta este verano. Sus progenitores llegaron a un acuerdo antes de las vacaciones para que se establecieran medidas cautelares referidas al régimen de visitas de los hermanos. Gracias a ello, los pequeños han podido pasar alternar una semana con cada uno de los padres, hasta que Tadeo y Diego han regresado a México con Bosé

Artículo relacionado

Durante su estancia con el cantante, los pequeños se han alojado en la urbanización Somosaguas de Pozuelo de Alarcón. Con Nacho han vivido un estilo de vida totalmente diferente, al estar en Chelva, donde actualmente reside el escultor. Allí han pasado desapercibidos entre los apenas 1.500 habitantes con los que cuenta el pueblo.

Un reencuentro entre hermanos muy emotivo, tal y como ha asegurado una fuente próxima a 'El País': "Al principio hubo muchos abrazos y muchas ganas de contarse todo lo que no habían podido durante ese tiempo. Después volvió la normalidad y unas veces se adoraban y otras se peleaban como pasa con todos los hermanos".