Parece que todo, poco a poco, va volviendo a la normalidad, tras el arrasador paso de Filomena, un temporal de frío y nieve que va a ser recordado por todos y que será un referente para los meteorólogos. No se había visto nada igual en nuestro país en los últimos 70 años.

La programación televisiva también se vio alterada por culpa de Filomena. 'Sábado Deluxe' tuvo que ser suspendido. El presentador, Jorge Javier Vázquez, los colaboradores y los invitados de 'Sábado Deluxe' se quedaron colgados por la nieve y Emma García y su 'Viva la vida' tuvieron que tomarles el relevo y aguantar el tipo con solo dos colaboradores: Juan Luis Galiacho y el inefable José Antonio Avilés.

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El domingo Madrid amaneció con un sol radiante y con más frío, si cabe, que el día anterior, y con las principales vías de acceso ya despejadas, se han podido retomar los programas en directo. Todos y cada uno de los presentadores y colaboradores tienen mil y una anécdotas de esta impresionante nevada. Uno de ellos, Kiko Matamoros, relató la aventura que supuso para él y para Mila regresar a casa en la tarde-noche del viernes, tras finalizar 'Sálvame diario'.

Desde 'Viva la vida', Kiko Matamoros explicó su gran preocupación. "Salimos el viernes de 'Sálvame' y nos fuimos en taxi Mila y yo. Fue un trayecto complicado, yo tardé más de dos horas en llegar a mi casa. Mila estaba muy nerviosa y desde aquí le mando un beso. Pasamos por zonas que estaban vírgenes, por las que nunca había pasado nadie... hasta que por fin llegamos a la Plaza de Castilla".

La situación personal por la que atraviesa Mila, con su enfermedad y su hija y sus nietos viviendo en el extranjero, hace que cualquier obstáculo o dificultad le suponga un mundo. Y que un trayecto en coche se complique hasta el punto de no saber si se va a poder llegar a casa, a Mila le podría producir una angustia mayor de lo habitual. "Lo pasó muy mal. Le dije que no se preocupara, que tengo hijos y amigos que tienen 4x4 y vienen a buscarnos si hace falta", contó Kiko Matamoros.

Por suerte, ambos llegaron sanos y salvos a casa y tanto Kiko como Mila pudieron descansar y, ya en sus respectivos domicilios, disfrutar de la gran nevada desde su particular refugio.