Este miércoles la sección del Defensor del Pueblo de 'Sálvame' ha resultado ser un regalo envenenado para Kiko Matamoros. Es su momento y quien marca los tiempos. Sin embargo, como bien indica el nombre de la sección, él también está sometido a los caprichos, inquietudes y comentarios de la audiencia. Y uno de los temas 'calentitos' de esta semana es la inminente boda de su hijos Diego Matamoros con Estela Grande. La pareja se da el 'sí, quiero' este viernes 13 de julio por la tarde, pero todavía no saben si Kiko estará entre los invitados. El colaborador no ha podido evitar por más tiempo abordar un asunto que le quema en las manos y sobre el que los espectadores han pedido que se pronuncie de una vez por todas. Pero, experto en moverse entre ambigüedades, el patriarca de los Matamoros aún no ha aclarado si acudirá al día más especial de su hijo.

"Casi no lo sé ni yo si voy a ir a la boda. (...) Haré lo que me dicte el corazón", una respuesta que no ha dejado muy satisfechos a sus compañeros en plató. Por el momento, sí que ha revelado que la situación en la que se encuentra le produce "sensaciones encontradas", y cada vez más a medida que se acerca el momento. "Las siento desde que me invitó", afirmaba.

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Lo que tiene claro es que no encuentra adecuado tratar este incómodo asunto en público, pues se diga lo que se diga, "todo es motivo de controversia".

La sensación que ha dado es que Kiko Matamoros se siente atrapado: "Sé que si voy o no, estaré defraudando siempre a alguien, aunque me duele no hace realidad el deseo de mis otras hijas". De ahí también que no quiera entrar en "este debate público, por respeto a todas las partes y porque no me ayudo nada".

A pesar de la coyuntura en la que se encuentra la relación con su hijo Diego, ha reconocido que "a todos mis hijos les quiero igual, aunque con unos tengo más afinidad y sintonía".

A pesar de que también ha sugerido que ha "pedido una serie de cosas" que no se habrían "atendido" (sin aclarar de qué se trata), todavía queda suficiente tiempo para que la sintonía vuelva a fluir entre padre e hijo. ¿Se obrará el milagro?

Kiko y Diego Matamoros