Tras unos meses ausente, este sábado Kiko Matamoros regresaba a los platós de televisión para sentarse en el sillón del Sábado Deluxe y zanjar las dudas sobre los aspectos más íntimos de su familia.

Lo que debería haber sido un reencuentro más o menos agradable, acabó acarreando mucha polémica. Y es que Matamoros no dudó en arremeter contra sus ex compañeros, criticando cómo hacían su trabajo y alegando que ahora, desde fuera, ve el programa con otros ojos.

“Faltan voces que establezcan cierto equilibrio en el discurso”, decía. “Hay gente a la que se la protege excesivamente y creo que no le beneficia, por ejemplo, a Belén”.

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Ante las críticas, María Patiño estallaba. “Llevo dos semanas dándome lecciones la gente y estoy empezando a cansarme”. “Pues piensa por qué te las dan en vez de cansarte”, le espetaba Matamoros. “Para mí es muy fácil sentarme allí y hablar mal de mis compañeros, lo difícil es currártelo aquí día a día y bien lo sabes tú”, respondía Patiño.

Por lo que respeta a su posible paso por Supervivientes, Kiko Matamoros tampoco aflojaba. “Te voy a decir la verdad porque ya no me gusta mentir. Estuve con la productora hablando, me hicieron una buena propuesta económica y no voy a ir porque la quería más gorda”. Tras los aplausos, añadía: “Me han dicho que es lo máximo que se ha pagado por participar en el concurso, pero yo quería más".

No podía irse, sin antes hablar de la relación con sus hijos y sobre los rumores de la inexistente invitación de boda de su hijo. “Pienso ahora mucho en mis hijos”, confesaba.

Según Matamoros, después de haber leído un libro se acordó de la mala relación con su padre y se dio cuenta de que la había llevado también a la relación con sus propios hijos. “Me duele más que nunca, creo que nos hemos equivocado todos mucho. Mis hijos y yo tenemos un carácter complicada y creo que deberíamos haber sido todos más humildes y menos imbéciles”.

Respeto a la boda de Diego, zanjaba la polémica diciendo que asistirá al evento sin la compañía de Makoke.