Después de cuatro años rehabilitándose en el hospital psiquiátrico de San Juan de Dios de Ciempozuelos (Madrid), José Fernando Ortega, hermano pequeño de Rocío Carrasco, acaricia con los dedos su salida definitiva. Ese día en que podrá volver a casa y reunirse por fin con su familia tendrá lugar en el mes de junio, tiene como locos a su entorno más cercano, que le ha arropado y apoyado durante el difícil proceso de afrontar sus demonios y superar sus adicciones.

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Tal como publica Diezminutos, José Fernando Ortega ya tiene fecha para volver a empezar y disfrutar de la libertad de la que ha estado privado durante cuatro largos años.

En junio, podrá volver a ver a su padre, José Ortega Cano, a su hermana Gloria Camila y, sobre todo, comerse a besos a su hija María del Rocío, fruto de su relación con Michu.

Aunque ha ido recibiendo visitas de todos ellos, esta vez su reencuentro tendrá un sabor especial, pues será lejos de las paredes y la estricta disciplina del hospital psiquiátrico de San Juan de Dios.

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José Ortega Cano no puede disimular lo satisfecho que está de la gran dificultad que ha conseguido superar su hijo José Fernando. El joven se ha enfrentado en una lucha interna contra sí mismo hasta volver a tomar el control de una vida que le habían arrebatado sus adicciones.

El exdiestro ve a José Fernando, centrado, "más tranquilo" y habiendo alcanzado la paz que había perdido en un momento vital muy complicado para él.

Aquellos años de detenciones, de estancias en prisión, de altercados públicos, tanto él como quienes han estado con él para no dejarle caer, están deseando que quede en un recuerdo lejano, que también ha dejado a José Fernando una gran lección.

El hijo de José Ortega Cano y Rocío Jurado ha vivido ajeno a la tormenta mediática desatada a raíz del desgarrador testimonio de su hermana mayor, Rocío Carrasco. De momento, en su mente solo hay un foco: junio, que está a la vuelta de la esquina, y también representa una nueva ocasión de darse la oportunidad de ser feliz junto a los suyos.