Siete días ha durado el ingreso hospitalario de Sara Carbonero a raíz de que se le encontrara un tumor maligno en uno de sus ovarios y se procediera a su extirpación. En esta semana, las visitas de su círculo más íntimo han sido constantes y su marido, Iker Casillas, no se ha separado de su lado. Pero ayer, tuvo que hacer un pequeño alto en los cuidados a su mujer y se alejó tan solo por unas horas. ¿El motivo? El trabajo mandaba.

Iker tenía ayer, en Madrid, el rodaje y sesión de fotos de una campaña. El portero lleva años siendo imagen de este bufete de abogados y, parece, no podía eludir el compromiso. Una vez más, el del Oporto dio muestras de ser un excelente profesional.

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Ni Iker ni Sara quisieron dar detalles sobre el alta de la periodista. Se dijo que esta saldría el martes, pero finalmente fue un día antes. No fue hasta que no estuvo tranquila en casa, cuando no compartió que ya había recibido el alta hospitalaria. Evitando el tumulto de prensa que llevaba días apostada en la puerta del hospital en el que Carbonero fue operada.

Iker, para dar más normalidad a su día, a pesar de saber que ese día su mujer ya dormiría en casa, quiso seguir con sus planes previstos y se fue de grabación, algo que colgó en redes sociales, como también hizo el bufete, encantado de contar con él.

Iker Casillas, de rodaje el día que Sara Carbonero recibía el alta hospitalaria