Ana María Aldón ha sido uno de los grandes descubrimientos de 'Supervivientes 2020'. La mujer de José Ortega Cano siempre ha intentado mantenerse lo más discreta posible ante el foco mediático pero su participación en el reality más extremo de Mediaset ha supuesto un cambio radical en su vida. Con 10 kilos más, el pelo completamente rapado y con el puesto de subcampeona de la edición, la de Sanlúcar de Barrameda "ha dejado todo lo malo en la isla", según confesó en una entrevista con Jorge Javier Vázquez para 'Sábado Deluxe'. Pero, lamentablemente, ha traído miedos nuevos a los que está intentando poner remedio. Ella misma ha sido la encargada de desvelarlo a través de sus redes sociales.

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Volver a la rutina después de haber vivido tres meses en una isla desierta sin comida y sin ningún tipo de comodidad es muy complicado y el efecto rebote al que se enfrentan a veces es inevitable, aunque Ana María todavía hay una cosa que no ha podido vencer al 100%.

"Una cosa que aún no he superado es el hambre. Voy al supermercado y lo miro todo con ansia", ha confesado para todos sus seguidores.

En su momento, Rocío Flores se mostró muy preocupada por la diseñadora ya que no era normal el ansia que sentía cuando tenía comida entre las manos: "A ella muchas veces le sienta mal que se lo diga pero es que realmente me preocupa. Cómo puede tener ese ansia de comerse el arroz, que no le da tiempo a saborear el tomate", contó la hija de Antonio David Flores mientras Jorge y Barranco confirmaban su teoría: "Le puede sentar mal al cuerpo ese atracón".

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También, ha vuelto de la aventura con heridas de guerra en sus piernas bastante llamativas pero que luce bien orgullosa: picaduras de insectos, cortes de la pesca, la búsqueda de leña y almendras...

Ana María es una mujer completamente renovada y lo más importante para ella es exprimir cada momento con su familia, su marido, sus hijos, su madre... A los que ha recordado cada momento en los Cayos Cochinos.