Todos los concursantes que pasan por Gran Hermano lo dice: “aquí los sentimientos se magnifican”. Y en esta edición de GH VIP 7 no ha sido distinto. Mila Ximénez ha sido la segunda concursante que ha pasado por la curva de la vida, donde se ha abierto en canal y ha hablado de algunos de los momentos más duros (y felices de su vida) y en los que está muy presente Manolo Santana, el padre de su hija Alba.

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Tras el fin de una primera relación muy dura con un médico cuando era apenas una adolescente, Mila Ximénez necesitaba recomponerse. Había pasado de vivir en el cielo a bajar a los infiernos en una sola noche, que lo cambió todo. Entonces decidió dar carpetazo a su vida y se cruzó en su camino Manolo Santana, uno de los tenistas más laureado de todos los tiempos y en quien la periodista buscó consuelo.

Ambos llegaron en momentos muy parecidos a la vida del otro: huyendo de dos relaciones que les había desgarrado, pero con el tiempo ambos se dieron cuenta de que su futuro no era estar juntos. “Yo veía que la cosa no funcionaba y decidimos separarnos y eso me llevó al punto de partida. Empecé a no saber por dónde ir y perdí el timón de mi vida. En mi separación tuve que renunciar a la persona que más quería en mi vida y me di cuenta de que me había vuelto a equivocar”, contó la colaboradora.

Sin embargo, gracias a la curva de la vida y a todas las experiencias que están viviendo en GH VIP 7, se ha dado cuenta de muchas y ha supuesto un punto de inflexión en su vida. “Me estoy reconciliando con él en esta etapa de mi vida. Fue un matrimonio en el que ninguna de las dos personas estaba preparada. Veníamos de relaciones anteriores y cometí el error de querer vivirlo todo en esa relación. Me sentí libre como un pájaro porque él me dejaba”, dijo arrepentida.