Una de las acepciones más precisas de la fidelidad tendría que incluir una imagen de las Campos. El desgarrador testimonio que desgrana episodio a episodio Rocío Carrasco está haciendo justicia con todas aquellas personas que se han mantenido a su lado guardando silencio y recibiendo tantos golpes emocionales como ella. María Teresa Campos y a sus hijas, Terelu Campos y Carmen Borrego, han pagado un alto precio por mantener sellados sus labios y cerrar filas con la hija de la Jurado. Un gesto que ha tomado un nuevo sentido en estos meses, y cuya actitud es ahora alabada. En un reto sin precedentes, Terelu Campos entrevista por primera vez en Lecturas a su madre, María Teresa Campos, que vierte todo el dolor y la preocupación que le ha producido la docuserie de su 'hija' Rocío Carrasco.

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Si la audiencia ha quedado sacudida de arriba a abajo con 'Rocío, contar la verdad para seguir viva', no digamos María Teresa Campos. La veterana presentadora ha vivido al lado de Rocío Carrasco (y en silencio) muchas de las situaciones que ha aguantado durante la pesadilla a la que la ha sometido Antonio David Flores y el dolor insoportable de asumir que ha perdido a sus hijos, David y Rocío Flores.

Bien lo sabe Terelu, su madre no ha soltado la mano de Rocío desde que se conocieron. Su apoyo ha sido un estímulo para seguir luchando y saber que no estaba sola. Las hijas de María Teresa han manifestada en numerosas ocasiones que estaban evitando que vieran el documental, por el impacto que podría causarle. Finalmente, ha sucedido lo inevitable y la matriarca de las Campos ha compartido el torrente de emociones que ha experimentado al ver a 'su' Rocío narrar entre lágrimas momentos que hielan la sangre. Ha sentido su dolor, su terror, su frustración, pero también el resquicio de esperanza que la llevan a seguir adelante por hallar la paz y recuperar el amor de sus hijos. "Me daba miedo verlo", confiesa en un arrebato.

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El ruego de María Teresa a Rocío

"No me ha llamado", reconoce también Teresa. En su tono, no hay reproche, sino complicidad, porque sabe lo mucho que Rocío Carrasco está pendiente de ella y de no preocuparla. Sigue en su mente, el pasado Día de Reyes y el ruego que le hizo, que es ahora casi una premonición de lo que estaba por venir. "Estábamos en tu casa sentados", le cuenta a su hija Terelu, "Fidel me contó una cosa con pelos y señales de los niños, de cómo fue. Todo lo han denunciado. Ese día le dije: “Rocío, soy muy mayor, no quiero morirme sin que a ti se te haya hecho justicia, sin que la gente sepa que no eres una mala madre. ¡No puedo soportarlo!”. Y continúa, emocionada: "Rocío me dijo: “Escucha –ella dice mucho eso– quédate tranquila que eso no va a pasar”.

Todo el entorno de Rocío Carrasco son conscientes de las adversidades de una pesadilla que dura ya mucho tiempo. Teresa no es una excepción, pero se agarra a la esperanza y a la reacción que está teniendo la docuserie: "¡Por fin lo iba a saber todo el mundo! Afortunadamente creo que se hará justicia".