Carmen Borrego y su nuera Paola han compartido con Lecturas las horas previas al día más especial de sus vidas. Emocionada, pidió a la flamante novia que se vistiera en su casa, quería compartir con ella esos momentos que jamás olvidarán. Está feliz. Mientras, el novio se enfunda en su chaqué -diseño Félix Ramiro- en casa de su padre. Carmen pasa en segundos de no poder contener las lágrimas a supervisar cada detalle. Es un torbellino, no para: “Es una responsabilidad ser la madrina” nos dice al borde del sollozo. Cuando se enfunda en su vestido, sonríe tranquila: “Estoy muy contenta, quería que fuera sencillo. Gema Pujalte y Carmen Ramil lo han diseñado para mí. ¡Han sido muy cariñosas! Tiene un gran trabajo, solo en el broche se han invertido 220 horas de trabajo. Llevo los brillantes que sacan a pasear las Campos cuando se van de ceremonia” desvela así su secreto mejor guardado. Las diseñadoras viajan desde Murcia para ver que no hay ningún imprevisto: “ Ha sido muy fácil trabajar con Carmen” nos cuentan orgullosas. Su hija Carmen observa divertida a la Borrego, está pendiente de cada uno de sus movimientos: “Quiero ya estar en la ceremonia y ver que todo esta bien”.

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Todo es una sorpresa para Carmen, no ha querido ver el vestido de la novia, a pesar de tenerlo en su casa desde hace días; una sábana de hilo lo protege de miradas indiscretas. Su cara lo dice todo al ver al amor de su hijo con el maravilloso modelo sirena que ha escogido para su día. Se abraza a Kati, su consuegra, mientras le da unos besos al aire para no estropear su maquillaje: ¿Nervios, consuegra”? le dice. Acto seguido mira a la novia :“Qué cuerpazo tienes Paola” afirma divertida. Se gira para comentarnos: “Tiene dos hijos maravillosos, es una madraza. Le he dicho que me tiene que prometer que me va a dar un nieto a mí. A sus hijos los trataré como nietos” nos cuenta orgullosa. Paola está aparentemente tranquila: “Ya está nerviosa mi suegra por mí”, nos dice entre risas, aunque la emoción le puede y es incapaz de recordar la firma que ha diseñado su vestido.

Carmen está cada vez más desbordada, saca una botella y nos dice: “Queréis agua del Carmen? Mi abuela nos lo daba para tranquilizarnos. La semana que viene me llevo la botella a Sálvame nos cuenta divertida. Cuando se dispone a poner a Paola la liga que le ha regalado, vuelve a inundarse en lágrimas. Nuera y suegra se encantan, su complicidad es obvia: “Mi hijo ha encontrado en Paola la mujer de su vida, es estupenda. José es muy noble, un niño que ha sufrido. Está sano gracias a Dios, con 23 años nos llevamos un susto grande. Lleva un desfibrilador, porque tiene síndrome de brugada. Paola ha conseguido que mi hijo sea mucho más alegre. Hacía tiempo que no lo veía reírse. Ella es muy familiar y me ha acercado muchísimo a mi hijo, viene más a casa. Se lo agradeceré siempre”. La hora del enlace se acerca y apremia al equipo de estilismo, no quiere llegar tarde.