“Iba en metro todos los días. Siempre hemos vivido muy bien pero sin lujos, yo no he viajado en un avión hasta que me hice influencer”, María Pombo se empeñaba en hacerle entender a David Broncano, durante su visita a ‘La Resistencia’, que más que una niña de papá es hija de Papín. Todas las Pombo llaman así a su progenitor, Víctor Pombo, un publicista que tras quedarse en paro decidió abrir un próspero restaurante en el barrio de Chamartín y al que ahora peregrinan decenas de adolescentes (y las familias de estas) con la esperanza de ver a su ídolo. La meca influencer tiene nombre y se llama ‘Camino’; donde se santifican las milanesas y las croquetas. Además de a María, claro.

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Mi padre era creativo, hacía publicidad, pero se quedó en paro durante tres años y luego abrió un restaurante y le va bien. Mi madre trabajaba pero lo tuvo que dejar por su enfermedad. Nunca me ha faltado de nada pero mi madre era mileurista y mi padre algo más”, continuaba explicando Pombo a Broncano, quien continuaba con el vacile al origen de su entrevistada. Lo cierto es que ambos progenitores de las ‘Pombashian’, como han sido apodadas estas tres hermanas que en cifras mueven unos números de auténtico vértigo (más de 4 millones entre las tres solo en Instagram), se dedicaban al mundo de la publicidad hasta que la esclerosis múltiple se cruzó en sus vidas. A Teresa le diagnosticaban la enfermedad y toda la vida que hasta entonces habían conocido quedaba en suspenso.

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María Pombo comiendo en Camino, el restaurante de su padre

@mariapombo

El restaurante fue su salvavidas. Tras tres años de ‘parón’, Víctor Pombo se convirtió en empresario y abrió Camino Food and Drinks en una de las zonas de Madrid con más actividad empresarial, muy cerca del Santiago Bernabeu. Un lugar perfecto para tomar un menú del día, como para hacer una reserva para una cena entre amigos. ¿La apuesta gastronómica? Amplia, que dé cabida a (casi) todos los gustos. Sashimi, pasta, milanesas o hamburguesas. Y a un precio quizás más elevado a la media de lo que uno acostumbraría a pagar por uno de estos platos; por ejemplo, la burger de vaca vieja son 21,50 euros. Por supuesto, el restaurante cuenta con un pequeño guiño a María, su principal valedora en redes sociales. El escalope de menor tamaño lleva por nombre Martín, en honor al pequeño de la creadora de contenido. Ahora, a Papín también le tocará incorporar a la carta otra especialidad que lleve por nombre Matilda, como la hija de Marta y segunda nietecilla de familia.

Los briefings dejaron paso a los menús, las lluvias de ideas a los platos fuera de carta. Víctor entendió que las nuevas necesidades de su vida, ocupándose de su mujer enferma, eran más llevaderas con un negocio de estas características y lo apostó todo. Y ganó. Porque Camino no solo vive de curiosas y curiosos con ganas de cruzarse a María Pombo, sino de mucho profesional que organiza ahí comidas de trabajo, y, al caer la noche, encuentros más relajados tras salir de la oficina. Y, como en todo restaurante que se precie, también tiene sus acólitos más fieles, quienes en este caso, no son las tres influencers de la familia, sino otro personaje relacionado con la farándula: el padre de Bertín Osborne. Enrique Ortiz López-Valdemoro tiene su mesa ‘de siempre’ reservada en el local, tal y como la propia María contó al artista cuando le visitó en ‘Mi casa es la tuya’.

Papín vive entregado a su mujer y a su negocio, y aún así le queda tiempo para opinar de las uñas de sus hijas, ejercer de abuelo entregado y regañar a las Pombo si se pasan con las palabrotas en sus historias. Eso sí que le merece las cinco estrellas en el Tripadvisor de los padres.

Maria pombo

El nuevo escalope del restaurante lleva el nombre de Martín, por el hijo de María Pombo

@mariapombo