Recién enviudado

Erik Putzbach pierde a su marido, Rafael de Marchena, y siembre la duda sobre su herencia

El estilista se ha quedado viudo de su marido, el millonario Rafael de Marchena, con quien tuvo una desagradable riña poco antes de morir que le ha dejado en la incertidumbre sobre su herencia

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Erik Putzbach, desolado, relata en exclusiva para Lecturas que es viudo desde que el pasado 6 de enero –día en el que celebraban su primer aniversario de boda– su marido Rafael de Marchena muriera en su casa de Los Ángeles. El final ha estado teñido de desamor, hasta el punto de que el anciano echó de su casa al estilista días antes de su muerte. Erik está destrozado, no sabe si heredará algo de su millonario esposo ni si será bienvenido al funeral.

¿Cuándo ha muerto Rafael?

El 6 de enero, el día de nuestro primer aniversario de boda.

¡Qué casualidad!

Fue un gesto de romanticismo puro. Dijo a una prima suya que iba a provocar su fallecimiento ese día. Se fue de forma natural. Aun así, creo que lo provocó. Un par de días antes dejó de comer.

¿Qué enfermedad tenía?

En septiembre le detectaron un cáncer de próstata, que derivó en metástasis en los huesos y en parte del pulmón. Yo estaba en España. Me confesó que no viviría mucho, así que cogí un avión para estar con él hasta que falleciese. Quería darle todo mi amor y llevarle en la silla de ruedas.

Antes de venir a España en Navidad pasó algo grave.

Sí, descubrí que no estábamos legalmente casados. Firmé unos papeles antes de la primera boda que yo pensaba que eran los de pareja de hecho, y en los que además rechazaba poder reclamarle a Rafael nada en caso de separación. Esta fue mi mayor demostración de desinterés económico.

¿Te dolió que te hiciera creer que firmabas una unión de pareja?

Sí. Cuando me enteré le dije a Rafael: “¿Te gustaría casarte legalmente conmigo?” Me contestó que sí, pero el abogado dijo que no. Rafael estaba manipulado por él. Ese día se cabreó conmigo y todo cambio entre nosotros.

¿Tan manipulable era Rafael?

En las últimas semanas, cuando estaba en cama, moribundo, creo que sí.

Pensó que lo que querías era su dinero.

Por casarme con él no iba a recibir más o menos.

¿Cambió su testamento?

Creo que sí, después de ese día pasó de quererme a ignorarme. Me vine a Barcelona a pasar las Navidades, destrozado, con 4 kilos menos, me dieron tres ataques de ansiedad. Intenté hablar con él, no me respondía. El día 26 de diciembre decidí volver a Los Ángeles a cogerle la mano en su último suspiro. Al segundo día de estar allí, el abogado me dijo que Rafael quería que me volviera a España. Fue un shock tremendo. Me fui el día 30 por la noche.

¿Cómo te despediste de Rafael?

Le escribí una carta, imprimí 40 fotos maravillosas y le dije: “Te amo y siempre vas a formar parte de mi vida”. Lloramos, fue muy duro.

¿Cómo te sentiste cuando te echaron de esta manera?

Humillado.

Esos cinco años, ¿no se merecen un regalo?

Sí. Aún no se ha abierto el testamento. Si Rafael me dejara algo, mi alma se quedaría tranquila, entendería que me ha querido. Si no, se me partiría el alma en dos.

Rafael debía saber que si en vez de tener 20 millones de dólares hubiese tenido medio dólar, no hubiera estado contigo.

Es obvio.

Siempre has sido sincero.

Sí, pero no solo buscaba su dinero. Hasta el último momento le demostré mi amor. Le dije: “Rafael, abre los ojos, es la última vez que me vas a ver”.

¿Te daba un sueldo Rafael?

No. Solo hubo un mes que como yo iba a trabajar en España y no pude por estar con él me dio mil dólares.

¿Era Rafael un hombre tacaño?

No, era consciente de que el dinero no cae del cielo, y no lo malgastaba.

¿Te ha regalado muchas joyas?

Me ha regalado siete anillos de oro con diamantes, una pulsera de diamantes y otra de oro.

Esto, en dinero, ¿cuánto puede ser?

Unos cincuenta o sesenta mil euros.

¿Has hablado con alguien de su familia?

No me han dado el pésame, me ha dolido mucho. Quiero ir al funeral la semana que viene, es en Los Ángeles, me da mucho miedo que me echen del funeral, quiero darle el último beso a mi marido.

¿Qué ha sido peor, el desamor o la muerte?

El desamor. La muerte es algo inevitable.

¿Rafael era una persona abierta de mente?

Sí.

Tu pasado le daba igual.

Mi pasado es impecable. Nunca jamás me he prostituido y eso que he tenido ofertas de ‘madames’ que me han ofrecido ir a cenar con señores por dinero. Más bien he sido demasiado monjil, el sexo nunca ha sido importante en mi vida.

Estás abriendo tu corazón, sobre todo a los que lean esta entrevista y piensen que te prostituiste en tu relación con Rafael.

Amaba a Rafael. Además, he vivido bien toda la vida. Nací en esta casa, que hoy vale 5 millones de euros. Teníamos casa en la Cerdanya, otra en Río de Janeiro. He crecido siempre con ‘tatas’ y criados. Hemos viajado por el mundo entero, teníamos un yate.

Tu situación, si Rafael no te deja nada en el testamento, ¿cuál es?

Fenomenal. Mi madre me dejó heredero de cinco pisos y de un bar en Sitges que arriendo. Tengo una mensualidad nada despreciable.

Renunciaste al sexo que habrías podido tener con alguien más joven.

He disfrutado mucho del sexo con Rafael. La última vez ya estaba muy enfermo. No hacíamos sexo completo porque él no tenía fuerza, pero sí nuestras cositas. Era yo quien le buscaba.

Texto: Karmele Izaguirre

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