Tamara Falcó está en un momento muy bueno de su vida. La hija de Isabel Preysler no solo está cumpliendo sueños profesionales y no para de trabajar, sino que además ha encontrado de nuevo el amor junto al diseñador de automóviles Iñigo Onieva y su mirada brilla como nunca. Tanto que incluso no le ha importado el aprieto en el que le ha puesto su jefe, Pablo Motos, en directo.

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Tamara Falcó ha tenido que responder a las polémicas que esta semana le han perseguido por haberse saltado las restricciones de la pandemia en Madrid hasta en dos ocasiones. "Quiero pedir públicamente perdón, el martes fui a cenar a La Moraleja y cuando llegué allí nos comentaros que estábamos confinados. No me entero de todos los sitios que están cerrados. Pero está súper mal no haberme enterado de las noticias", ha empezado explicando.

La diseñadora y ganadora de 'Masterchef Celebrity' ha contado que en otra ocasión intentó burlar a los paparazzis pensando que a las doce con el toque de queda tendrían que marcharse, pero no. En estas últimas semanas, Tamara Falcó está siendo especialmente perseguida por los fotógrafos, sobre todo tras conocerse que está enamoradísima y de ahí la revelación con toda la naturalidad sobre su nueva pareja.

Tamara Falcó e Íñigo Onieva

"Me llevo francamente bien con los fotógrafos, pero es cierto que estoy empezando una relación y es un poco agobiante el tema", ha comentado confirmando que su noviazgo con Iñigo Onieva va viento en popa, que llevan casi tres meses juntos y que no tiene problema en hablar de él, eso sí, sin decir su nombre. Pablo Motos y el resto de compañeros de la tertulia de 'El Hormiguero' le han agradecido mucho su arrebato de sinceridad.

Tamara ha decidido independizarse y se ha comprado un ático en la misma urbanización en la que vive su madre, y esto ha despertado los rumores de boda. Pero Tamara ha dejado claro que están muy bien pero "sin estrés" respecto a este tema: "Llevamos desde septiembre y muchos amigos me preguntan, hay un poco de estrés".