Mientras su padre, Kiko Matamoros, afronta una de las coyunturas más complejas y duras de su vida con su separación de Makoke; Diego Matamoros parece el único de la familia con motivos para sonreír. Padre e hijo protagonizaban recientemente una controvertido fuego cruzado que se saldaba con su relación herida de muerte. Kiko llamaba a Diego "miserable" y expresaba su deseo de no volver a saber nada de él. Diego, por su parte, dinamitaba cualquier posibilidad de reconciliación entre ellos y boicoteaba la reciente reconciliación con su hermana Laura.

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Con el resto de sus familiares vueltos del revés, Diego y Estela han iniciado su romántica luna de miel. Más de un mes después de darse el 'sí, quiero', la pareja ha puesto rumbo al continente africano. Tal y como reveló el propio exconcursante de 'Supervivientes' antes de su boda, su destino no puede ser más exótico: "Vamos a África y parte de la Polinesia, parte de animales y parte de buceo que me encanta a mí". Asimismo, desde Instagram también añadía que volvían a Maldivas. Sí, el continente africano es enorme y no es lo mismo el Pacífico que el Índico, pero Diego parece haberse reservado el derecho a mantener cierto misterio en este viaje tan especial. Aunque estamos seguros de que sus redes sociales van a arder con las espectaculares instantáneas que van a compartir.

Por el momento, han dicho adiós a Madrid con unas divertidas imágenes compartidas desde Barajas. No llevan un equipaje muy abultado: dos maletas de cabina y dos bolsas de viaje, por lo que intuimos que en su interior hay muchas prendas livianas y, sobre todo, mucha ropa de baño para disfrutar de las aguas azul turquesa y las playas de arena blanca. Si geográficamente ya los tenemos situados y localizados (más o menos), en sus cabezas soy existe un destino: "Disfrutar y amar".

Diego Matamoros y Estela Grande se juraban amor eterno el pasado 13 de julio en la finca Prados Moros frente a 110 invitados, entre los que estuvieron su madre, Marian Flores, su padre Kiko y su hermana Laura.