Ella era una adolescente

Claudia Osborne se sincera sobre su complicada vida a raíz de la prematura muerte de su madre

La hija más pequeña de Bertín perdió a su madre, Sandra Domecq, de cáncer cuando solo tenía 15 años

Bertín Osborne
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claudia osborne 5. Claudia Osborne se abre a sus seguidores

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sandra domecq. Sandra Domecq

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claudia osborne 1. Cuando murió su madre, ella era una niña

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claudia osborne. Bertín se volcó con ellas

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claudia osborne 3. Imaginar lo que más le habría gustado

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claudia osborne 2. Con su madre, paseando por la feria

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Claudia Osborne, la hija más pequeña que Bertín tuvo con su ex mujer Sandra Domecq, se ha abierto en canal a todos sus seguidores. Esta vez ha sido la experta en ‘coaching’ a quien le ha tocado hablar acerca de sus sentimientos y lo ha hecho contestando las preguntas de sus ‘followers’, que, entre otras cosas, querían saber cómo imaginaba su vida si su madre no hubiera fallecido tan pronto.

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Con 50 años le diagnosticaron la enfermedad que la haría partir de forma prematura. Sandra se enfrentó de una manera valiente al cáncer, convirtiéndose en todo un ejemplo de cómo afrontar la vida y los problemas no solo para sus tres hijas, sino también para su ex marido, a quien hemos visto llorarla en televisión, añorando la figura que fue la jerezana. Su muerte dejó a una familia devastada, pero, quizás, la más afectada fue la más pequeña de las hermanas, en plena adolescencia. Claudia nació en el año 89, cuando sus padres ya se estaban separando. Por tanto, cuando falleció su madre tenía solo 15 años, cuando más interrogantes se te plantean.

Sin un ápice de dramatismo, pero siendo 100% sincera, Claudia tiene clarísimo qué responder cuando la gente le pregunta “cómo sería tu vida si tu madre estuviera aún aquí”, “mucho más fácil”, contesta ella de manera escueta. Brevedad que da mucho que pensar. Estas tres hijas, Alejandra, Eugenia y Claudia, se quedaron sin la mirada cómplice de una madre, sin su hombro compresivo en el que desahogarse y sin largas conversaciones en las que conocerla y conocerse más a sí mismas.

Quizás, quedarse tan joven sin los consejos de su madre la impulsó a ayudar a otros a buscar un camino, a brindarles aquellos consejos que ella siempre hubiera buscado para sí misma, como este: “Hablarnos a nosotros mismos como le hablaríamos a un niño pequeño y asustado debería ser una máxima en nuestro día a día. Cuanta más seguridad y amor le demos a nuestro niño interior, más confiados, resilientes, valientes y felices seremos”. Su madre estaría orgullosísima.

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