¡No hay quién pueda con ella! Chelo García-Cortés ha decidido no dejarse avasallar ya más. La colaboradora tiene muchos frentes abiertos, sobre todo tras la entrevista de su examiga Bárbara Rey en Sábado Deluxe, y se ha visto interrumpida por sus compañeros mientras respondía a la vedette. Con cara de pocos amigos, Chelo ha cargado contra todos los presentes, sobre todo contra Rafa Mora. Eso sí, Paz Padilla y Lydia Lozano se han llevado lo suyo...

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“Hablo cómo quiero, cuándo quiero y de lo que quiero”. Chelo García-Cortés no tiene ya miedo a nada. La colaboradora ha vuelto más guerrera que nunca tras haber sufrido un aparatoso accidente. Lejos de aquella periodista que casi no hablaba durante todo el programa, Chelo se ha puesto el mundo por montera. Molesta por la entrevista que Bárbara Rey había concedido en Sábado Deluxe, la colaboradora tenía intención de responderle pero no había forma de conseguirlo.

Visiblemente molesta, a Chelo no le estaba haciendo ninguna gracia que tanto Paz Padilla como sus compañeros interrumpiesen sus palabras y no se tomasen nada en serio. La colaboradora pretendía narrar la comida que Bárbara Rey le preparaba, supuestamente, al rey emérito cuando Lydia Lozano se atrevía a poner su puntilla. “No me des tú el menú que ya te lo voy a dar yo”, respondía una Chelo muy directa. ¡Toma zasca!

Rafa Mora también se lanzaba a 'fastidiar' a su compañera asegurando que estaba vendiendo a una amiga. “¡Estoy hasta las narices de ti!”, gritaba Chelo muy enfadada. “Hablo cómo quiero, cuándo quiero y de lo que quiero”. El ambiente se iba caldeando y la colaboradora no dudaba en acercarse hasta el puesto de dirección para evidenciar su enfado. No podía contar nada y cada vez estaba más furiosa.

Tan solo Anabel se apiadaba de ella y le preguntaba sobre su estado. “La conozco”, decía la sobrina de Isabel Pantoja. Kiko Hernández, movido por el enfado de Chelo, intercedía y proponía que se la nombrase como la mejor colaboradora del momento. Un mérito que la colaboradora recibía sin mucha gana pero que hacía que todos sus compañeros terminase de rodillas y aplaudiendo.