La huída de Dubái de la princesa Haya se ha convertido en el suceso más sonado del verano, y no es para menos. La esposa del emir, que se escapó de su hogar con sus dos hijos y se refugió en Reino Unido, puede que tenga un romance con uno de sus guardaespaldas, motivo principal por la solicitud de divorcio que ya está tramitando.

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Con la princesa en el punto de mira de todos los medios internacionales, ha salido a la luz el recuerdo de la trágica muerte de su madre, la reina Alia de Jordania, egipcia de origen palestino que se convirtió en 1972 en la tercera esposa y reina consorte de Huséin de Jordania. Debido a su prematuro fallecimiento, a los escasos tres años de su hija, Haya no tiene casi recuerdos de ella ni tiene realmente claro qué es lo que le sucedió a su madre.

Alia, nacida en Egipto en el seno de una familia de diplomáticos, fue criada en varios países europeos para terminar sus estudios en Nueva York, entre los que se contaban las ciencias políticas, la psicología social y las relaciones públicas. En 1971 tomó la decisión de instalarse en Jordania, y allí la joven recibió un encargo de manos del mismísimo rey Huséin: el de organizar un evento de nivel internacional al que acudirían numerosos invitados. Un año más tarde, aquel encuentro dio sus frutos y en diciembre de 1972, Alia Baha ud-din Toukan se convertía en Alia Al-Hussein, en una boda íntima con la que sería reconocida como la tercera esposa del rey jordano, y obtenía el título de reina de Jordania.

Alia no fue una reina común en Jordania. Su inquietud y su formación europea y estadounidense le otorgaron de una fuerza interna admirable, que utilizaba para realizar otras acciones además de las ya estipuladas bajo su rol de reina. La primera de todas fue crear su propia institución para dedicarse a promover los avances sociales en Jordania, como la educación y la mejora de los servicios sociales. La reina fue incansable en su objetivo de convertir Jordania en un país lo más progresista posible. Tanto fue así que el nacimiento de su hija Haya estuvo marcado por su mayor hito: el voto femenino. Por desgracia, Alia solo llegó a ver a una diputada en vida, y fue en 1976.

Su coraje como reina la llevó en 1977 a visitar un hospital de Tafila, al suroeste de Ammán después de haber recibido numerosas cartas de los pacientes pidiendo mejoras en el centro. La cita fue todo un éxito, sin embargo acabó en tragedia: al regresar, el helicóptero en el que viajaba se estrelló. Fue el 9 de febrero de 1977. El último gran tributo a su recuerdo sería el que, incluso hoy, es el mayor aeropuerto de Jordania: el Reina Alia de Ammán.

A día de hoy, según ha declarado su hija Haya en algunos medios, la reina Alia no es recordada como se merece. "Creo que recuerdo a mi madre. Pero soy una de esas personas que encierra las cosas en cajas si duelen demasiado, y luego aparta las cajas. Llevo diciéndome durante los últimos 40 años que es algo que tengo que afrontar en algún momento". La princesa, que acaba de tomar las riendas de su vida esperando un gran cambio, podría plantearse reabrir el caso de la muerte de su madre para esclarecer cuáles fueron las verdaderas causas del accidente.