“Guillermo, deberías recordar que el título de príncipe supone mayores responsabilidades, no menos”. Así de lapidaria se muestra la prensa británica acerca del comportamiento que el hijo mayor del rey Carlos III está llevando en los últimos tiempos. Desde que Kate Middleton tuviese que ser intervenida de una dolencia que, hasta ahora, permanece bajo secreto, parece que los británicos han comenzado a perder la paciencia. El secretismo que mantiene el príncipe de Gales sobre al estado de su mujer no ha hecho más que acrecentar los rumores. Y faltaba la gota que ha colmado el vaso: la ausencia de Guillermo en el homenaje a Constantino de Grecia.

No son pocos los periodistas británicos que animan al príncipe Guillermo a hablar claro. Que el hijo de Carlos III se escudase en motivos personales para no acompañar a la reina Camilla en la misa por Constantino de Grecia ha desconcertado todavía más. ¿Qué tiene que esconde el príncipe de Gales?¿Cuáles son los motivos que le han llevado a permanecer lejos de las cámaras? ¿Qué está pasando en el hogar de Kate y Guillermo? Son tantas las preguntas sin respuesta que la situación comienza a ser insostenible.

El futuro del príncipe Guillermo se tambalea

“Por supuesto que tiene derecho a una vida privada”, escriben desde el 'Daily Mail'. “Pero no es una estrella de cine lamentándose por su privacidad, es el heredero al trono británico, una posición llena de responsabilidades”. Los medios británicos comienzan a estrechar el círculo alrededor del hijo de Carlos III. Si ya el hermetismo sobre la salud de Kate Middleton ha hecho que la Corona británica pase por su peor momento, las desapariciones del príncipe Guillermo no han hecho más que acrecentar la incertidumbre.

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El silencio que rodea a los príncipes de Gales contrasta con la exposición pública que Carlos III está realizando durante su tratamiento contra el cáncer. El monarca, pese a haberse ausentado de viajes y ciertas obligaciones, ha comunicado al minuto sus problemas, ha aparecido ante las cámaras e incluso se ha dirigido a los ciudadanos agradeciendo su apoyo y cariño. Una actitud que, según asegura su entorno, tendría como efecto aliviar la presión sobre Guillermo y Kate. Objetivo que no está consiguiendo.

Los británicos comienzan a perder la paciencia e inquietarse. Tal es la revolución que, tras la ausencia del príncipe Guillermo, la Casa Real tuvo que confirmar que el estado de Kate Middleton era correcto y que la princesa se encuentra bien. ¿No hubiese sido más lógico que fuese el propio Guillermo quien apareciese ante los medios y explicase cómo va todo dentro de palacio?

La sombra del príncipe Harry

Tampoco está la prensa británica contenta con el comportamiento de Harry, hijo menor del rey Carlos. Sus constantes polémicas, sus idas y venidas y los últimos enfrentamientos judiciales han hecho que los medios reprochen también la falta de respeto que está teniendo al título que lleva. El ejemplo de la reina Isabel II parece que no ha terminado de calar en sus nietos. O, al menos, esto apuntan varios periodistas especializados en realeza. Y es que el momento actual de los Windsor no es demasiado favorecedor.

La aparición del príncipe Andrés, completamente apartado de la opinión pública, en el homenaje a Constantino de Grecia ha vuelto a abrir una dolorosa herida. Los británicos, de repente, se han encontrado sin su rey, sin sus príncipes de Gales, sin el duque de Sussex pero con la presencia, siempre molesta, del príncipe Andrés. El círculo se cierra y parece que desde Buckingham no terminan de saber cómo hacer frente a la crisis. ¿Se prepara algún tipo de aparición de Kate Middleton en las próximas semanas?

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Según las informaciones que se facilitaron antes de la intervención de la princesa de Gales, el regreso de Kate se producirá después de Semana Santa. Quedan ya semanas para saber si esto, finalmente, será así. Sin duda, los ojos del mundo vuelven a estar puestos sobre los muros de palacio.