La reina Letizia llega este martes a Nueva York. Tras pasar dos días en Londres para asistir a los actos relacionados con el fallecimiento de Isabel II, doña Letizia puso rumbo ayer a la Gran Manzana para atender diferentes compromisos profesionales de carácter solidario. Y justo antes de emprender este viaje tan señalado, la mujer de Felipe VI dejó un momento de lo más destacado porque se saltó el protocolo para mostrar su lado más cercano.

Artículo recomendado

La complicidad de la reina Letizia y el rey Carlos III en las imágenes inéditas antes del último adiós a Isabel II

La complicidad de la reina Letizia y el rey Carlos III en las imágenes inéditas antes del último adiós a Isabel II

Durante su estancia en Londres, la reina Letizia ha tenido que seguir a rajatabla las indicaciones que llegaban de Buckingham Palace para que todo saliera perfecto en los homenajes a Isabel II. Además, tuvo que lucir de riguroso luto y mostrar su lado más serio en el último adiós a la monarca, donde además se sentó al lado del rey Juan Carlos después de años sin que esto sucediera. Pero en cuanto salió de la embajada española, lugar en el que se alojó, esta seriedad propia del momento cambió y sacó a relucir su versión más distendida.

A las puertas de la embajada, donde esperaba a la reina Letizia el coche que le trasladaría al aeropuerto para coger un vuelo comercial rumbo a Nueva York, había un grupo de españoles que le aclamaba. Ella, lejos de subirse en el vehículo sin más, se acercó hasta ellos y no dudó en saludarles. Durante unos segundos, doña Letizia charló con ellos de la forma más amable y les dio las gracias por el cariño que estaba recibiendo con los gestos que estaban teniendo con ella. Además, se disculpó porque tenía que irse y no se podía quedar más tiempo conversando con ellos ya que le estaban esperando en el coche para ir a su destino. Así que después de esto, puso rumbo al aeropuerto junto a parte de su equipo, entre ellos con su peluquera Luz Valero, que le acompaña en esta nueva aventura.

De esta forma, suma una más a las veces en las que ha mostrado este lado tan cercano que no es tan habitual. En la mayoría de sus apariciones, la reina Letizia tiene que guardar lo que dicta el protocolo. Pero esta vez, aprovechando que no se trataba de ningún acto y que fue un momento de lo más espontáneo, no dudó en romper con la distancia que habitualmente tiene que marcar.