Es innegable que Grace Kelly permanece en el recuerdo de todos años después de su muerte. Pero la icónica actriz está aún más presente en la memoria de su familia gracias a los recuerdos que dejó y, también, a las pertenencias que sus hijos heredaron de ella.

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Como preciados tesoros, tanto Estefanía como Carolina guardan desde diseños textiles hasta piezas de joyería, a pesar de que muchas de ellas han sido subastadas o donadas, no hay duda de que las más especiales permanecen en posesión de la familia Grimaldi.

Es el caso de Pauline Ducruet, que conserva de su abuela una pieza muy especial, no tanto por su valor económico, sino por su valor sentimental.

Según ha declarado en una entrevista concedida a la revista francesa Gala, la hija mayor de Estefanía de Mónaco guarda en su armario un abrigo que perteneció a Grace Kelly. Se trata de un modelo diseñado por Givenchy en color camel, de la década de los 60.

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Centrada en su faceta como diseñadora y meses más tarde de haber presentado su primera colección, Pauline ha desvelado al medio francés su secreto -y tesoro- mejor guardado. Fue Carolina de Mónaco quien, durante las Navidades de sus 19 años, obsequió a su sobrina con esta preciada prenda heredada de su madre. Para Pauline fue toda una sorpresa y desde entonces lo guarda como si de un tesoro se tratara: "No lo uso a menudo porque es un abrigo muy delicado y sensible. Pero es una de los mejores piezas de mi guardarropa", aseguraba.

Además de Grace Kelly, para la joven existe un icono de moda mucho más potente en la que ella tiene siempre los ojos puestos: su madre, la princesa Estefanía, quien cuenta con un estilo propio muy personal. "Hay muchas prendas que me pongo ahora que saco directamente del armario de mi madre. Ella tiene un rincón donde guarda sus cosas de los años ochenta. No me importan tanto los vestidos de noche como sus Doc Martens. O las chaquetas de cuero que usaba cuando tenía 19 años. Hay algunas cosas que se han perdido con los años, pero conserva algunas prendas maravillosas".

Asentada en Nueva York, Pauline fue una de las grandes ausentes en el Día Nacional de Mónaco, al igual que su hermana Camille. Y es que su deberes reales con el Principado son prácticamente nulos, aunque reconoce que es una ventaja pertenecer a la familia Grimaldi: "El interés de los medios es mucho mayor que el de un ciudadano anónimo. Pero, al mismo tiempo, la presión para mí es mayor, porque algunos pueden pensar que solo llegué allí porque soy 'la hija de'. Yo prefiero verle solo lo positivo", aseguraba.