Las imágenes del rey emérito rodeado de sus hijas y casi todos sus nietos dejaba una incógnita en el aire: ¿por qué esta imagen no se ha producido con la reina Sofía? ¿Por qué la reina emérita, que no duda en viajar para atender causas y asistir a compromisos, no ha hecho lo propio para visitar a los hijos de la infanta Cristina que tan mal lo han pasado en los últimos tiempos? Pilar Eyre, desde su blog de ‘Lecturas’, desgrana al detalle los extraños movimientos -y contradicciones- de la reina emérita para con su familia.

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La reina Sofía se desmarca de su hija, la infanta Cristina

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“Sofía, que no duda en asistir al más mínimo evento relacionado con su familia griega o sus primos alemanes, que viaja por toda España, que va de compras a Londres y está en perfecta forma física... ¿no puede coger un avión, un tren o un coche para ver a su hija o a sus nietos? ¿A Miguel en Inglaterra, a Irene en Ginebra, a Pablo, que tan brillante carrera está haciendo en el Barça de balonmano?”. Pilar Eyre se pregunta, en exclusiva para ‘Lecturas’, el motivo que ha llevado a la reina Sofía a no visitar en ningún momento a sus nietos.

“Esos niños con una infancia tan dura, sin un marco familiar de referencia, hubieran agradecido que su abuela se pusiera a su lado en estos momentos tan complicados y los amparara con su presencia”, escribe la periodista. “¿No está junto a ellos la abuela paterna? ¿No están sus tíos paternos y los primos por parte de Iñaki? Y menos mal, ya que si no se encontrarían completamente aislados”.

reina Sofía

La reina Sofía, en su última aparición en público

“Ni siquiera tenemos fotos con el mayor, Juan, que vive en Madrid, aparte de una salida improvisada a un concierto en el Teatro Real hace nada más y nada menos que tres años. Fue tan improvisada que el chico tuvo que pedir prestada una americana que no era de su talla para lucir bien al lado de su augusta abuela. Y luego... nada más. Silencio”, apunta Eyre.

La incógnita de Semana Santa

“Esta Semana Santa la emérita ha estado en Mallorca, ocupando un palacio de 900 metros, con barcos y coches a su disposición y decenas de servidores. Cada día se elaboran exquisitos menús con productos de la tierra y la casa tiene todo tipo de comodidades, como pantallas de cine, sala de billar y mesa de pimpón. Solo para ella y su hermana”, nos cuenta Pilar Eyre. “¿No hubiera estado bien invitar a sus nietos, que tanto disfrutaron allí cuando eran pequeños? Es cierto que fueron a Abu Dabi a ver al abuelo, pero solo estuvieron tres días, hubieran podido pasar el resto de las vacaciones en Marivent. ¡No se entiende!”.