Nicolás de Grecia, protagonista de una gran fiesta sorpresa en su 50 cumpleaños

Tatiana Blatnik quiso sorprender a su marido con una noche inolvidable rodeada de amigos y en la que no faltó una gigantesca tarta de chocolate

Tatiana Blatnik y Nicolás de Grecia
Gtres

Fue hace casi dos semanas cuando Nicolás de Grecia entraba en una nueva década dándole la bienvenida a sus 50 años. Entonces, el pasado 2 de octubre, su mujer quiso felicitarle, pero ocultando la gran sorpresa que le esperaba unos días más tarde.

"Feliz cumpleaños. Otro año más viejo y más sabio. Tu nombre en IG es perfecto para ti: no solo persigues la luz, sino que traes luz a los demás, y en tus fotografías capturas la luz de una manera única e impresionante", aseguraba Tatiana Blatnik en unas imágenes de la familia celebrando el cumpleaños. El hijo de Constantino y Ana María de Grecia disfrutó de su pequeña celebración ajeno a la gran fiesta que su esposa le estaba preparando.

Nicolás de Grecia
Instagram tatianablatnik

Y llegó la gran noche, y con ella infinidad de imágenes e instantáneas compartidas a través de redes sociales, tanto por Tatiana como por los invitados a la fiesta sorpresa. "¡Qué noche! Gracias a todos los que me ayudaron a mantener en secreto la fiesta de cumpleaños y, por supuesto, un gran agradecimiento a @chrysanthospanas por invitarnos a @islandathensriviera para una noche mágica y memorable y a @philipe_paparsius por el fabuloso pastel. Personalmente no me gustan las sorpresas (en absoluto) pero me encanta organizarlas, esto nunca hubiera sido posible sin un equipo increíble (...). Gracias por hacer que todo suceda, sin esfuerzo y sin fallos, como siempre", escribía orgullosa la esposa de Nicolás junto a una imagen de su marido que lo dice todo.

El hermano de Pablo de Grecia, que aparece en la imagen junto a una gigantesca tarta de chocolate, se refleja repleto de felicidad y entusiasmo ante la sorpresa preparada por su mujer, acompañada de familiares y amigos. El pastel, elaborado sobre un número 50, estaba repleto de velas blancas y azules, un simpático guiño al país griego. Además, una cámara de fotos y una pequeña embarcación, también comestibles, completaban el delicioso conjunto ante el que Nicolás sopló y pidió un deseo. Dos objetos que representan a la perfección las aficiones del príncipe: la fotografía y el mar.