Nos tenemos que remontar al pasado mes de julio cuando Alberto de Mónaco (65 años) decidió firmar un decreto que designaba a la princesa Charlene (45 años) como su regente en el caso de su hipotética muerte. Sin embargo, este nombramiento cuenta con una serie de limitaciones que han salido a la luz recientemente tras un análisis exhaustivo de la revista francesa 'Closer'.

Si Alberto fallece, su hijo Jacques tomaría el mando, pero no podrá hacerlo hasta alcanzar la mayoría de edad. Hasta ese momento, sería Charlene quien ocupe el lugar principal al frente del Principado. Eso sí, no tendrá capacidad alguna de decidir sola sobre Mónaco o, incluso, el futuro de su hijo, ya que contará con un Consejo de Regencia formado por siete personas que responderá en su nombre.

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Charlene, Jacques y Gabriella
Instagram @hshprincesscharlene

Aunque la salud de Alberto de Mónaco es óptima, su 65 cumpleaños ha puesto sobre la mesa el tema de la sucesión. Por tradición, si el príncipe heredero es menor de edad en el momento de la muerte o abdicación del príncipe reinante, "la regencia recaerá en la esposa del príncipe fallecido o, en su defecto, en el heredero mayor de edad más próximo a él", lo que implicaría a la princesa Carolina. Sin embargo, el inesperado cambio de Alberto el pasado mes de julio ha colocado el peso del Principado en un Consejo de Regencia que estaría presidido por Charlene.

Tal y como especifica 'Closer', este Consejo estaría compuesto por la cónyuge del príncipe reinante, el presidente del Consejo de la Corona, un secretario de Estado, un presidente del Consejo de Estado y cuatro personas designadas por decisión soberana.

Charlene de Mónaco, en el punto de mira

La decisión del príncipe Alberto ha levantado una enorme suspicacia, y es que muchos lo achacan a que Charlene no estaría preparada para afrontar su papel como consorte, de ahí que su marido haya querido dejarlo todo atado por lo que pueda pasar en el futuro. Esta modificación se produjo en un momento en el que la sudafricana estaba atravesando un momento de salud un tanto delicado, pero parece un cambio muy meditado por la Casa Real que se mantendrá en el tiempo.

Después de un año muy complicado, Charlene retomaba la vida institucional con calma pero con la convicción de estar en el lugar donde debe estar. Sus hijos se han convertido en un apoyo incondicional para ella y en los últimos meses no dudaba en ocupar el papel de su marido en días tan señalados como en el de Santa Devota.