Los gestos de las infantas Cristina y Elena con los reyes Juan Carlos y Sofía que ahora cobran todo el sentido

Los últimos movimientos de las infantas Elena y Cristina han dejado claro que el estado de sus padres, los reyes Juan Carlos y Sofía, les preocupan

JC
José Confuso

Director digital de Lecturas

Infantas Elena Cristina y Juan Urdangarin
Gtres

Cada una por su lado. La llegada de la Semana Santa hacía que las infantas Elena y Cristina se repartiesen durante sus vacaciones. Mientras la mayor de los reyes Juan Carlos y Sofía viajaba hasta Abu Dabi para estar con su padre -y su hijo Froilán, que también reside allí-, la infanta Cristina se dejaba ver junto a su madre en varios eventos. Las hermanas del rey Felipe se han convertido en los grandes apoyos de sus padres. Eso sí, siguiendo las afinidades que siempre han manifestado. El rey Juan Carlos ha dejado bien claro que su hija Elena y sus nietos Froilán y Victoria Federica son sus ojitos derechos.

La salud de los reyes eméritos preocupa. La del rey Juan Carlos, sin duda. Muy limitado de movimientos, el emérito ha sido intervenido en numerosas ocasiones. De hecho, el monarca aprovechaba su reciente visita a España para someterse a un chequeo, tal y como informaban varios medios, en una de sus clínicas de confianza. En los últimos tiempos, aunque el emérito parece que ha perdido algo de peso y se insiste desde su entorno que realiza mucho ejercicio, sus apariciones continúan preocupando.

El último ingreso de la reina Sofía

Era Zarzuela quien comunicaba el ingreso de la reina Sofía en un hospital en el centro de Madrid. La reina emérita, que había estado pocos horas antes junto a sus hijos y sobrinos, era trasladada al centro hospitalario por una infección. Con buen pronóstico y una evidente mejoría, los médicos optaba por dejar a la reina en observación hasta encontrarse bien. Un susto de salud que inquietaba a su familia. Hasta ahora, la reina Sofía había podido presumir de una salud de hierro.

La reina emérita, de hecho, sigue manteniendo una agenda intensa a sus 85 años. Con compromisos habituales y viajes constantes, la reina Sofía ejerce de representante de Casa Real en numerosos eventos. De hecho, poco antes de ser ingresada en el hospital, habíamos podido ver a la reina acudiendo al banquete de la boda de Almeida y Teresa Urquijo y este lunes en el funeral de Fernando Gómez Acebo. Fue después del reencuentro con su familia cuando debió comenzar a encontrarse mal.

Aunque el pronóstico que se ha comunicado de la reina emérita es más que favorable, su estado inquieta.No por este bache si no por el paso del tiempo. Fuerte y firme, hemos podido ver tanto a las infantas Elena y Cristina como a los reyes Felipe y Letizia especialmente atentos con cada movimiento de la reina. Toda la familia está pendiente de la emérita.

La infanta Elena no pierde de vista al rey Juan Carlos

Es habitual que el rey Juan Carlos cuente con la presencia de sus hijas Elena y Cristina en su residencia de Abu Dabi. Las hijas del rey emérito viajan, en muchas ocasiones sin comunicación pública, para estar al lado de su padre y consultarle asuntos clave de su vida. Lo hizo, tal y como se publicó, Cristina con su divorcio de Urdangarin y lo hace la infanta Elena con todo lo que le ocurre. No es de extrañar que tras los muchos conflictos, haya sido Froilán quien termine viviendo con su abuelo fuera de España.

La hija mayor del rey emérito es de las pocas que continúan compartiendo momentos de su vida. Es su apoyo cada vez que regresa para participar en alguna competición en Senxenxo. Es también, como revela Pilar Eyre, la que habla con él a diario por teléfono para ver como está. La salud del rey emérito es delicada por mucho que se esfuerce en aparentar en público que todo anda mejor que nunca.

Esta pasada Semana Santa, la infanta Elena viajaba a Abu Dabi para estar con su padre y su hijo. No es casualidad que trascendiese fotografías de este encuentro privado cuando en otras ocasiones más señaladas nunca se permiten filtraciones de imágenes. Desde el entorno del rey Juan Carlos quiere dejarse claro quienes son los que forman parte de su vida.

Las (muchas) operaciones del rey Juan Carlos

Casi en una veintena de ocasiones ha tenido que ser intervenido el rey Juan Carlos. Desde una simple apendicitis hasta varias prótesis en las rodillas y la cadena, varias luxaciones y otras operaciones menores que han mantenido su salud en vilo. En la mente de todos, dos casos muy concretos: un nódulo en el pulmón que terminó siendo benigno y la rotura de cadera ocurrida en Botsuana. Fue el principio del fin.

Desde que se rompiese la cadera en el safari al que había acudido con Corinna Larsen -y que destapó el mayor escándalo al que ha tenido que hacer frente-, nada ha vuelto a ser igual en la vida del emérito. Muy presumido, evita aparecer en silla de ruedas en público aunque para ello tenga que estar asistido por dos o tres personas. Es habitual que el emérito vaya acompañado en todo momento por personal de apoyo para poder desplazarse.

Llama la atención, de hecho, con este historial, las muchas afirmaciones desde su entorno más cercano que aseguran que el monarca realiza varias horas de ejercicio físico diario desde su residencia de Abu Dabi. Que su salud resiste es un hecho, no hay más que ver los numerosos viajes que emprende en los últimos tiempos. Que poco a poco se encuentra más mermado, tampoco es un secreto.