No hay duda de que la Navidad es una época de felicidad y armonía, pero también es una de las fechas del año en la que la solidaridad y el empatía son el mejor ejemplo para luchar por la igualdad y por un mundo mejor. Y aquí las Casas Reales se convierten en el mejor de los ejemplos, mostrando así su faceta más humana y cercana.

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Fue precisamente ayer cuando Felipe y Matilde de Bélgica quisieron aportar su granito de arena visitando el comedor social Les Sauverdias, en Jambes (al Sur del país), donde compartieron mesa, menú y mantel con personas en situaciones desfavorecidas. Los monarcas también tuvieron tiempo de charlas con algunas de las personas que cada día visitan este espacio, escuchando atentamente sus historias e inquietudes.

Felipe y Matilde de Bélgica
Gtres

Por una vez, tanto Felipe como Matilde se saltaron el protocolo y se sentaron a almorzar con los más necesitados, además de no dudar en ayudar con el servicio, sirviendo la crema de calabaza que suponía el primer plato de un menú compuesto además por croquetas y peras con arándanos.

Muy animada, la monarca pudo hablar también con los trabajadores del comedor y aprender sobre el trabajo desinteresado que muchos de ellos realizan para aportar su granito de arena solidario con los más desfavorecidos. Los monarcas belgas fueron recibidos con mucho cariño y entusiasmo en esta visita tan especial.

Felipe de Bélgica
Gtres

Separados a la hora de comer, Felipe y Matilde se sumergieron aún más en la experiencia con sus compañeros de jornada, a quienes pudieron conocer más de cerca mientras hablaban de las situaciones y complicaciones de la vida de cada uno de ellos. Se trata de una acción solidaria con la que la Casa Real belga quiere empapar de espíritu navideño y empatía, no solo al país, sino al mundo entero.

Este mismo miércoles se inauguraban las fiestas con el tradicional concierto de Navidad en el que estuvieron sus cuatro hijos, los reyes Alberto y Paola, así como el príncipe Laurent, cuya presencia se confirmó en el propio evento. Se trata de una de las citas más importantes del país, que tuvo lugar en el salón del trono del Palacio Real de Bruselas, y donde se escucharon las composiciones de Bach y Mendelssohn, interpretadas por la orquesta de cámara reina Isabel.