Tras su romántico fin de semana en Roma, donde el príncipe Harry y su esposa Meghan Markle han acudido a la boda de la íntima amiga de la duquesa, Misha Nonoo, el matrimonio ha aterrizado en Sudáfrica donde este lunes ha arrancado un intenso viaje oficial que los hará recorrer el país durante más de una semana.

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En concreto, los duques de Sussex estarán en Sudáfrica nueve largos días y tienen una agenda repleta de actos tanto juntos como separados. Tras 12 horas de vuelo desde Londres, Harry y Meghan ha aterrizado en el país entre vítores y aplausos. El hermano de Guillermo de Inglaterra está pletórico de poder mostrar a su esposa parte del continente que tanto adora.

Harry y Meghan no han viajado solos, también les ha acompañado su bebé, Archie, que con solo 5 meses ya ha debutado en un viaje oficial. No obstante, el pequeño no acompañará a sus padres en sus distintos compromisos y se quedará al cuidado de su niñera.

La primera parada del matrimonio real en Sudáfrica ha sido Nyanga, donde se han mostrado cariñosos con los que hasta allí se han desplazado para verlos y no han dudado en mover las caderas al ritmo de canciones típicas de la ciudad. Para el acto, Meghan Markle se ha puesto un vestido fluido y con combinación de estampados que ha complementado con unas cómodas cuñas de la firma española Castañer.