Si hace unas semanas su esposa, Sofia Hellqvist, se convertía en una auténtica heroína poniéndose al frente en la lucha contra el covid-19 como personal de apoyo al equipo de enfermería en el hospital Sophiahemmet, ahora es él el que se convierte en todo un ejemplo solidario a seguir.

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Hablamos del príncipe Carlos Felipe de Suecia, quien a sus 41 años recién cumplidos tampoco ha dudado en aportar su granito de arena saliendo de casa para colaborar en todo lo posible. En el caso del hijo de los reyes Carlos Gustavo y Silvia, el ejército ha sido su elección.

Carlos Felipe de Suecia

El príncipe ha vuelto como oficial de reserva en la sede de las Fuerzas Armadas de la capital, espacio que visitaba el pasado mes de abril en representación de su padre. Cabe recordar que desde el inicio de la crisis sanitaria, tanto el rey como su esposa permanecen confinados y aislados en el castillo de Stenhammar, a más de 100 kilómentros de la capital del país, por estar incluidos dentro de los grupos de más riesgo. Desde su "refugio", la pareja ha continuado trabajando y atendiendo sus compromisos de manera virtual.

"Desde mediados de mayo, el príncipe Carlos Felipe está sirviendo como oficial de reserva con el rango de comandante en la Sede de Defensa de Försvarsmakten. El príncipe se encuentra ahora en el Centro de Comando de Operaciones, donde lidera y coordina las operaciones y esfuerzos realizados por las fuerzas de combate. Desde el centro, las Fuerzas Armadas también apoyan y coordinan a la comunidad para ayudar en la pandemia de la covid-19. El príncipe realiza el servicio por iniciativa propia, poniéndose a disposición de las Fuerzas Armadas después de la visita a la gestión de acción que, en representación del rey, llevó a cabo a principios de primavera", se anunciaba en el comunicado que acompañaba a la fotografía publicada.

Carlos Felipe de Suecia
Prinsparet

Una vez más, la pareja formada por Carlos Felipe y Sofía de Suecia se implica al máximo con las labores y asuntos más solidarios, convirtiéndose en ejemplo en cada una de las causas. Los príncipes tienen una fundación propia desde la que trabajan para erradicar el odio y fomentar el respeto de los ciudadanos en todos los ámbitos de la vida.

[Fotografías: Kungahuset]