Fue el 30 de abril de 2013 cuando Beatriz de Holanda le cedía el trono a su hijo, el por entonces príncipe Guillermo, abdicando una responsabilidad que, junto a su marido Claus von Amsberg, había llevado a cabo durante exactamente 33 años -desde el 30 de abril de 1980-. Se convirtió así en la reina más longeva de los Países Bajos.

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Desde su renuncia al trono, Beatriz volvió a retomar el título de princesa de los Países Bajos, princesa de Orange-Nassau y princesa de Lippe-Biesterfeld. También abandonó el palacio de La Haya (Huis ten Bosch, lo llaman, "la casa del bosque") para volver al castillo de Drakensteyn, cerca de Utrecht, una magnífica mansión en la que vivió antes de reinar, y donde crecieron sus tres hijos.

Beatriz de Holanda
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Pero la agenda de la exmonarca continuaba activa. Alejada de grandes compromisos reales, la madre de Guillermo de Holanda llenó sus citas de actos culturales y sociales que le permitían rentabilizar a favor de su hijo la popularidad que se había ganado durante sus 33 años de reinado. Siempre tranquila y con una simpatía sin igual, el gesto de la abdicación sobre su hijo fue visto por los ciudadanos como una decisión civilizada, moderna, racional e inteligente, que proyectaba la imagen de una monarquía al servicio del país y no al revés.

Si recientemente veíamos a Beatriz de Holanda viajando al Caribe en una visita de concienciación con la conservación de la naturaleza y la pesca sostenible, en la que se sumaba a los royals más "eco" de su generación, esta semana acudía a un simposio sobre el Día del Reino ofrecido en el Consejo de Estado en La Haya. Un acto en el que diferentes responsabilidades del país han expuesto sus opiniones sobre esta jornada festiva.

Beatriz de Holanda
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La exmonarca se ha mostrado muy participativa, atendiendo cada intervención con una actitud distendida y amigable. Sobre su cabeza, no se ha quitado un gran sombrero granate que hacía juego con un vestido plisado en estampado de flores, así como unos guantes del mismo tono.

Resulta curioso que Beatriz de Holanda comparta el título de princesa de Orange-Nassau con su nieta Amalia, primogénita de los reyes. Sin embargo, la diferencia es que la joven ha pasado a ocupar el primer puesto en la línea sucesoria. Sin embargo, antes de su mayoría de edad, en caso de que el monarca no estuviera, se nombraría un regente que con toda probabilidad sería su madre, la reina Máxima. Después de Amalia, siguen sus hermanas, Alexia y Ariane, el cuarto será el príncipe Constantino, hermano menor de Guillermo Alejandro, y tras él, sus tres hijos y la princesa Margarita, la hermana de Beatriz.