Carmela y Rocío, quiénes son las desconocidas y muy discretas hijas de Joaquín Sabina

Las dos jóvenes, de 35 y 33 años respectivamente, nacieron fruto de la relación del cantante jienense con Isabel Oliart

Montse Jolis
Montse Jolis

Periodista especializada en corazón y sociedad

HIjas Joaquín Sabina
Archivo Lecturas

Acaba de cumplir 75 años y aunque la salud le ha jugado alguna que otra mala pasada, Joaquín Sabina resiste como toro, con achaques, pero como un toro. La vida de Sabina daría para bastante más que un documental –el que rodó Fernando León de Aranoa sobre su vida se llevó el Goya–, pero hoy nos queremos centrar en una de las facetas más desconocidas del cantante jienense: la de ser padre.

Un hombre de izquierdas unido a la hija de un ministro de UCD

No es ningún secreto que Joaquín Sabina tiene ideas izquierdistas, por eso sorprendió su relación con Isabel Oliart, hija del que fuera ministro con Adolfo Suárez, presidente de gobierno con la extinta UCD, Alberto Oliart, fallecido en 2021, a los 92 años. Con anterioridad, Sabina había tenido ya varias parejas, pero Isabel Oliart, con la que estuvo desde 1986 hasta 1998 –nunca se casaron, aunque él estaba divorciado–, fue la única que le dio descendencia.

Joaquín Sabina

Joaquín Sabina, en un concierto en Zaragoza.

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De su unión nacieron dos niñas, Carmela Juliana (35 años) y Rocío (33 años), con las que mantiene una estrecha relación. Aunque no siempre fue así.

Un padre ausente

En los primeros años de vida de las niñas, Joaquín Sabina no estuvo muy presente. En ese sentido, él pensaba que la paternidad no estaba hecha para un hombre como él. Nunca cambió un pañal. "Digamos que yo no empecé a hablar con mis hijas hasta que tuvieron edad de hablar conmigo. También es verdad que aquella época yo daba 120 conciertos al año y ellas cuando veían un avión decían: 'Adiós, papá", declaró Sabina en una entrevista.

Con el paso de los años, eso cambió y, hoy por hoy, Sabina es un auténtico padrazo, como afirman sus hijas. "De mayor, ha sido muy buen padre". Más claro, imposible.

Sabina con Carmela

El cantante, con su hija mayor, Carmela.

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Dos jóvenes desconocidas y muy discretas

Joaquín Sabina siempre procuró protegerlas del foco mediático y la verdad es que logró su propósito. Apenas hay fotografías de familia e, incluso, se ha dado el caso de que alguna de ellas lo ha acompañado a algún evento y nadie sabía que se trataba de su hija.

Carmela se dedica a la producción de cine. Tiene una productora, Estela Films, junto a su amigo Félix Tusell. Es socia, productora y directora de producción. Uno de sus trabajos,  'Epitafios', realizado en 2014, lo presentaron padre e hija en el Festival de Cine de San Sebastián. Se trata de un corto producido por Carmela, en el que colaboraron Joaquín Sabina –con una canción, por supuesto–, su madre Isabel Oliart, su hermana Rocío, y hasta el abuelo, Alberto Oliart, que ayudó a financiar el proyecto.

Sabina se mostraba muy orgulloso de su hija. "El corto es tan bonito que me inspiró mucho a la hora de escribirle una canción. Y ha sido satisfactorio trabajar en una producción de mi hija Carmela", declaró.

Joaquín Sabina y Carmela

Joaquín Sabina y Carmela, en el Festival de San Sebastián.

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Carmela estaba feliz de trabajar con su padre: "Mi padre se ha enamorado de este cortometraje. Y me dio una gran alegría cuando supe que iba a colaborar conmigo en este proyecto. El escribió la canción muy a medida para la trama, utilizando notas del guion. Ha quedado un traje a medida muy bonito", declaró Carmela.

Cameos en un videoclip de su padre

Pese a que no les gustan las cámaras, tanto Carmela como su hermana Rocío hicieron sendos cameos en un videoclip de su padre, 'Lo niego todo', producido, cómo no, por Estela Films. Joaquín Sabina adora a sus hijas y les escribió a cada una de ellas, una canción, 'Ay, Carmela' y 'Ay, Rocío', "para que no tuvieran envidia", justificó el jienense.

Tanto Carmela como Rocío siguen muy unidas a su madre. Cuando Joaquín Sabina sufrió una aparatosa caída en el escenario que lo llevó al hospital, allí estuvieron sus hijas, que no se separaron de su lado. También Isabel Oliart acudió a verlo porque, pese a todo, les une algo más que un compromiso, sus dos hijas.

Carmela y su madre

Carmela y su madre, Isabel Oliart.

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El cambio radical en la vida de Sabina

Decíamos que la salud le ha jugado bastantes malas pasadas a Joaquín Sabina. En 2001 sufrió un infarto cerebral que le obligó a cambiar de vida, olvidarse del alcohol, las drogas y las noches de juerga. Tal cambio lo sumió en una profunda depresión. En 2010 también lo pasó muy mal a causa de una diverticulitis aguda y una caída sufrida en 2020 en el escenario cuando actuaba junto a Serrat le provocó tales traumatismos que estuvo seis días en la UCI de la clínica Ruber Internacional. Tantos achaques le hicieron volcarse en su familia y en la música.

Adora a sus niñas. "La verdad es que he tenido suerte, están estupendas, son las dos muy diferentes, van a la Universidad, hacen teatro, leen, se divierten. No van diciendo por ahí que son mis hijas, ni mucho menos. Sus amigos íntimos lo saben, pero el resto de la gente no", declaró Joaquín Sabina en una entrevista.

Siempre discretas, tanto Carmela como Rocío huyen de la fama. No entienden por qué ellas han de ser personajes. "Desde muy pequeñas nuestro padre ha intentado protegernos de la prensa y aunque es cierto que nuestra vida profesional se ha cruzado en algún momento, el importante es él y sus conciertos, no nosotras", declaró hace años Carmela.

Rocío, hija de Sabina

Rocío, la hija menor de Sabina.

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Rocío, la más reservada

De la hija menor de Joaquín Sabina es de la que tenemos menos datos. De ella apenas se sabe qué es de su vida, salvo las colaboraciones que hace con la productora de su hermana. Le gusta escribir poesía, practica yoga y es una apasionada de la comida japonesa. Cuando acudió a ver a su padre a la Rúber Internacional pudimos ver a Rocío acompañada de su pareja.

Un detalle curioso que comparten las dos hermanas es que se llaman con sus apellidos reales, Martínez Oliart, ya que el nombre completo del autor de '19 días y 500 noches' es Joaquín Martínez Sabina. "Un día les propuse si querían cambiarse el apellido, porque al fin y al cabo Sabina es el que yo me he hecho y me dijeron: Ni hablar", recordó el cantante.