La revolución ha llegado. Cuando parecía que ya lo habíamos visto todo, cuando pensábamos que no quedaba ninguna sorpresa que pudiese dejarnos pegados al sofá, aparece Gran Hermano y nos cambia los esquemas. La nueva edición del reality promete reinventar el formato. Y no solo por haber conseguido meter 100 concursantes en un espacio tan reducido -que ya tiene mérito-, sino también por haber renovado completamente la apariencia de la casa más famosa de España. Ahora, la residencia de GH Revolution no parece la misma...

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Arranca esta nueva edición de Gran Hermano con numerosas novedades. Primero, los concursantes ya están en la casa antes incluso de comenzar. Todo un acierto que nos lleva a agilizar la primera gala, pues ya se conocen entre ellos y los conflictos van a nacer mucho más rápido. Segundo, en lugar de ver cómo entran, vamos a ver cómo salen. Y, ya para rematarlo todo, la organización se ha sacado de la manga la casa más amplia, luminosa y elegante de cuántas hemos visto a lo largo de estas dieciocho ediciones.

Con un aspecto mucho más acogedor que en otras ocasiones, pero sin perder su esencia -sí, ha piscina para que se den unos buenos baños-, la casa de Guadalix ha experimentado su propia revolución. Tenemos el confesionario, las habitaciones, el comedor y la cocina, pero no se parecen en nada a las anteriores. Algo tenían que hacer para poder meter a cien personas sin que les diese un ataque de claustrofobia. Ahora la casa es más amplia y tiene mucha más luz.

Lo que ya no sabemos es qué esconderán sus cuatro paredes. ¿Habrá otra casa? ¿Tendrá habitaciones secretas? ¿Pasadizos? En GH puede ocurrir de todo, así que más vale que estemos preparados. Esta misma noche, se resolverá el misterio. O bueno, al menos, una parte...