Un año más, Eurovisión se convirtió en el tema más comentado de un sábado por la noche, con permiso del Barça, que ese mismo día ganaba el título de Liga. Está claro que el Eurofestival ha recobrado una popularidad perdida y, en su intención de renovarse o morir, ha incorporado este año dos importantes novedades: una, el sistema de votaciones, que impide saber hasta el último momento quién es el ganador; y otra, la actuación de una súperestrella invitada en el intermedio, a modo y manera de la final de la Super Bowl. El invitado fue el norteamericano Justin Timberlake, coincidiendo, además, con el primer año en que el festival se emitía en EE UU.

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La incorporación de numerosos recursos tecnológicos y efectos visuales, como la doble y cuádruple imagen, hologramas, audiovisuales... enriqueció mucho la puesta en escena de los participantes. La realización, que a muchos recordó los buenos tiempos de Valerio Lazarov, hizo del festival un espectáculo dinámico y menos encosertado que antiguas ediciones. Eso sí, aún no se ha conseguido hacer más llevadero esos tiempos muertos que transcurren desde la finalización del festival hasta el inicio de las votaciones. La organización sueca lo intentó, con actuaciones en directo de los presentadores, Mans Zelmerlow -el ganador del año pasado- y Petra Mede, pero TVE cortó esas imágenes para poner promociones de la casa. Cosas de TVE.

El Festival de Eurovisión nos ha dejado grandes e inolvidables momentos, que hemos querido recopilar en esta galería de imágenes.

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