Alaska (60 años) llegó a España cuando solo era una niña. Las primeras veces que recorrió las calles de Madrid lo hizo bajo el nombre de Olvido Gara. Sin embargo, y tras muchas visitas al rastro y a un sinfín de tiendas de discos de segunda mano, fue descubriendo la personalidad arrolladora que a día de hoy lleva por bandera. La cantante recuerda 'El camino a casa' (laSexta, 22:30 horas) de la mano de Albert Espinosa.

El cineasta y creador del formato se sumerge en la infancia de la cantante y presentadora de televisión. Juntos exploran sus momentos menos conocidos, antes de que iniciara su carrera con apenas 15 años. Sin embargo, hay un tema del que Alaska se niega en rotundo a hablar. 

Alaska y 'Espi' pasean por las calles de Madrid rumbo a casa de América, la madre de Olvido. Hablan del apoyo que su madre le prestó tanto a ella como a sus amigos en sus primeros pasos en la música. "Fue ella quien recogió nuestro primer premio. Con él, me compré mi primera guitarra. Tenía que ir pagándosela a plazos, pero no cobró nunca", reconoce entre risas la cantante. Sin embargo, hay una pregunta que el escritor no puede evitar hacerle. 

"¿Es verdad que tienes fobia a los botones?", le cuestiona. Alaska lo confiesa, pero intenta cortar rápidamente la conversación: "Sí, pero de esto no puedo ni hablar si no quieres que vomitemos. Bueno, que vomite yo". Albert, incrédulo, vuelve a preguntar. "¿En serio no se puede hablar de este tema?", insiste. "Basta. ¡Olvídalo!", le pide la presentadora. 

Alaska
Atresmedia

 Alaska ha pasado momentos complicados por esta fobia. En 2021, Víctor Parrado la metieron en un aprieto. Había acudido al programa de radio 'De sábado con Christian Gálvez', de Cadena 100, cuando le preguntaron cuántos botones eran necesarios para que una prenda le diera "yuyu". Su respuesta fue clara: "Cualquiera". El locutor insistía en el tema, pero ella hacía todo lo posible por no escucharle. "Es una fobia. Si no fuera una fobia podríamos hablar de ello". 

Alaska, de su llegada a España a las noches "hasta las tantas"

El recorrido comienza en el colegio Nervión, donde Alaska realizó sus primeros estudios al llegar a Madrid. En la que fuera su clase confiesa qué fue lo primero que le llamó la atención de España: los gritos. "Nada más aterrizar ya me sorprendió, pero no por el volumen de la megafonía. Por la forma de hablar. En España, gritamos mucho. Fue entonces cuando entendí que mi padre no estaba siempre enfadado. Simplemente era un hombre español", recuerda. 

Alaska y Albert recorren El Rastro, un lugar significativo en el desarrollo de nuestra protagonista. Sus muchas visitas a sus puestos la transformaron de Olvido a Alaska. En sus primeras salidas sí se cambiaba de ropa en el ascensor. Sin embargo, su madre América rápidamente se percató de lo que estaba pasando y no fue necesario seguir haciéndolo. Ambos visitan al Santuario de Santa Gema. Fue allí donde Alaska pidió a la Santa quedarse joven para toda la vida. 

Este camino a casa concluye en casa de América, la madre de Olvido. Ha sido y es un gran apoyo para ella. "Era una madre y ejercía como tal. Ella me ha educado y mi abuela me malcriaba. Me imagino que como ocurre en todas las casas", explica la cantante. En este viaje al pasado se reencuentra con personas que la acompañaron en esta etapa. "Al final nuestro niño interior también vive en aquellos que te conocieron y te vieron durante la infancia", reconoce. Compañeros de clase, amigos de la familia e, incluso, el hermano mayor de una compañera. Alaska recibe una decena de sorpresas que permiten que el espectador descubra a una faceta nunca vista hasta ahora.