¿Quién le iba a decir a la infanta Cristina que, al final, sus amoríos iban a darle lo mejor pero también lo peor de su vida? Cuando la hija de los reyes eméritos tenía tan solo viente años, su día a día poco tenía que ver con lo que iba a depararle el futuro. Estudiante de Ciencias Políticas, amante de los animales, la infanta concedía una entrevista para ‘Lecturas’ en la que podíamos ver a una joven muy madura, muy seria y muy consciente del papel que le había tocado. “Tengo unos deberes concretos hacia mis compatriotas”, aseguraba con un léxico que distaba de lo que se espera a una joven de veinte años.

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Centrada en su futuro, la infanta Cristina intentaba pasar de puntillas por todo aquello que pudiese acercarse a su esfera más íntima. “Mi futuro próximo es terminar mi carrera”, aseguraba. “La belleza interior es lo más importante”. Ay, ¡claro! Pero la hija de los reyes sí dejaba entrever lo que más le podría atraer junto a esa belleza mística. “Me gustan los hombres sencillos, realistas y alegres”, confesaba, imaginamos, algo tímida. ¿Entraría Iñaki Urdangarín en la definición de la infanta? Puede que al principio sí. Luego ya…

Infanta Cristina 03

La infanta Cristina con uno de sus perros

“Sigo teniendo proyectos e ilusiones”, se sinceraba Cristina a sus tiernos veinte años, esperando, tal vez, que la vida fuese complaciente con ella. Luego, claro, los tejemanejes se lo iban a poner un pelín más complicado. En el último número de ‘Lecturas Años Dorados’, la revista para los verdaderos amantes del mundo del corazón, podrás encontrar la versión completa de esta entrevista a la hermana del hoy rey Felipe. Una extraña oportunidad que no ha vuelto a repetirse en demasiadas ocasiones. ¿Qué pensará la infanta ahora de la ingenuidad que transmitía cuando no era más que una joven estudiante de políticas?