Jorge Javier Vázquez

Jorge Javier Vázquez

Paolo Vasile
Gtres

Se va Paolo Vasile, mi jefe más jefe, y me quedo un poco huérfano

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Jorge Javier Vázquez

Escritor, presentador, actor y productor teatral

Se va Paolo Vasile, mi jefe más jefe, y me quedo un poco huérfano. Veinte años de relación, que se dicen pronto. Siento que mi asidero emocional en televisión desaparece y no sé muy bien qué pasará a partir de ahora. En cualquier caso estoy preparado para todo. Los titiriteros somos así: tenemos una gran habilidad para recoger lona cuanto toca. Si he trabajado tantísimo ha sido porque en mi empresa había una persona que me animaba y que siempre tenía la palabra justa para apoyarme cuando alguna crisis hacía acto de presencia. Ahora esa persona se me va y me encuentro perdido, tengo que reconocerlo. Han sido veinte años de una televisión transgresora, polémica, divertida, cuestionable y cuestionada pero creo que, por encima de todo, necesaria. Porque gracias al entretenimiento que se ha emitido en Mediaset se han aliviado muchísimas soledades. No es hora ni toca hacer aquí y ahora una sesuda valoración de la tarea que ha desempeñado como profesional Paolo Vasile. Escribo sobre él para agradecerle estos años tan vibrantes que he vivido a su lado. ¿Se puede querer a un jefe? Sí. Y también lo voy a echar mucho de menos. Con su marcha se cierra una época en la historia de la televisión de este país y también una época de mi vida. Por mi parte solo puedo decir que ha sido un honor trabajar a las órdenes de una persona tan brillante como él. Te voy a echar mucho de menos, Paolo. Gracias por haber estado a mi lado siempre que te he necesitado. Gracias por comprender las inseguridades de los que nos ponemos delante de la cámara. Espero que cuando desde tu casa de Roma conectes con Telecinco nos recuerdes con una sonrisa. Ahora, cuando pienso que te vas, me emociono e inevitablemente lloro. Jamás pensé que tendría que decirte adiós pero de aquí a que te vayas voy a ir ideando algo para que tengas la posibilidad de echarme una bronca. Porque hasta tus broncas voy a echar de menos. Cuando fui a charlar con él la semana pasada y vi que me estaba poniendo muy tierno aproveché para darle un giro a mi estado sentimental y comunicarle que me pedía la semana entera del puente de diciembre de vacaciones. Él me reprochó que fuera a trabajar solo cuando tenía un poco de tiempo libre entre vacación y vacación. Yo sé que su tono de voz intentaba reñirme pero en esta ocasión no coló. Los dos sabíamos que nos estábamos despidiendo. Y como ni él ni yo sabemos despedirnos de alguien que nos importa echamos mano de otros recursos para no caer en el melodrama.