El mismo día que aparece en esta revista un reportaje en el que muestro la casa en la que veraneo en Menorca, sale en un confidencial medianamente serio un artículo ridículo a más no poder. Para empezar, señala que la casa me ha costado 75.000 euros, una cifra que en absoluto se ajusta a la realidad. No tengo ningún problema en mostrarle a la redactora la factura, no vaya a ser que se piense que me estoy marcando un farol. Pero desde aquí digo que miente.

A partir de aquí solo decir que el artículo contiene informaciones que parecen proporcionadas por un chismoso de cuarta. Aquí van unas cuantas: “Tendrán a su disposición cada día flores frescas, comidas caseras españolas y conserje las 24 horas del día”. De las tres cosas las tres son mentira aunque quizás podríamos dar por medio buena la segunda porque en verano me harto a gazpacho. Sobre las flores frescas no tengo noticia y en cuanto al conserje hemos decidido empezar a buscarlo esta noche entre los matorrales, no vaya a ser que se haya perdido. Y para finalizar, una apreciación semántica. Dicen en Lecturas: “En los extensos terrenos tiene cabida un campo de fútbol”, mientras que en el artículo aseguran que la finca “alberga” un campo de fútbol. Decidido: después de encontrar al conserje nos liaremos a buscar las porterías.