Cuando no han pasado ni seis meses de la muerte de su padre, el marqués de Griñón, la vida ha vuelto a sacudir con fuerza a su hija Xandra Falcó. La empresaria ha perdido a su marido, Jaime Carvajal Hoyos, fallecido de manera inesperada y prematura a los 56 años, dejándola devastada a ella y también a sus tres hijas, Isabela, Camila y Blanca. Este miércoles, Xandra Falcóha despedido en el Tanatorio de La Paz (Madrid) al amor de su vida, que ha sido también su gran apoyo tras la muerte de Carlos Falcó.

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Las desoladoras escenas en la capilla ardiente que se ha habilitado recuerdan dolorosamente al adiós del marqués de Griñón. La tristeza desgarradora de Xandra, de luto riguroso, se intuía a través de la mascarilla obligatoria. Un vacío difícil de sobrellevar cuando no hay abrazos que la consuelen. La empresaria ha llegado acompañada de su madre, Jeannine Girod, hermano Manolo Falcó, y su cuñada Amparo Corsini.

Xandra Falcó y Manolo Falcó
Gtres

Aún está pendiente de organizarse el sentido adiós al marqués, esa ceremonia de la que hablaba hace meses Xandra con la que tanto ella como sus hermanos habrían deseado honrarle, un deseo que se truncó debido a la pandemia y al que no pudo asistir su mujer, Esther Doña, tras dar positivo en coronavirus.

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Circunstancias similares han marcado también los momentos de dolor en la capilla ardiente de Jaime Carvajal, que ha fallecido justo después de disfrutar de unas tranquilas vacaciones familiares en Mallorca, tal como ha publicado Vanitatis. El empresario fue un hombre muy querido y admirado en los círculos financiero, cultural y social, pero amigos y personas cercanos al matrimonio no podrán acudir a despedirle ni a arropar a su viuda.

Xandra Falcó
Gtres

En las primeras semanas azotadas por la Covid-19 y en pleno estado de alarma, Lecturas publicó el desgarrador reportaje que mostraba la fría y desangelada ceremonia con la que Tamara Falcó y sus hermanos dieron su último adiós a su padre. Momentos de honda tristeza contenida debido a las fuertes medidas de seguridad e higiene en la que no pudieron reconfortarse con abrazos ni gestos de cariño.