Tamara Gorro ha vuelto a 'su' Madrid acompañada de su marido, Ezequiel Garay, y los hijos del matrimonio, Shaila y Antonio. La familiaha puesto punto y final a una de las mejores etapas de su vida, la que han vivido en Valencia, en cuyo equipo de fútbol Garay ha estado jugando estos últimos años.

Pero esta etapa ha llegado a su fin y, a la espera de conocer cuál será el equipo en el que recalará Garay el año que viene –Atlético de Madrid e Inter de Milán son los dos clubes que están interesados en su fichaje, pero Tamara no suelta prenda–, la influencer ya se encuentra disfrutando –o, según se mire, sufriendo– el calor madrileño, la ciudad en la que, en el fondo, querría quedarse a vivir junto a su familia. Claro que Tamara se adapta a todo, como cuando tuvo que irse a vivir a Rusia porque Ezequiel fichó por el Zenit, equipo de fútbol de San Petesburgo, en el que estuvo durante dos temporadas.

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Después, Garay fichó por el Valencia y allí han estado viviendo tres años. Tanto el futbolista como la influencer han sido muy felices en la ciudad del Turia, incluso su hijo Antonio nació en la capital levantina y Shaila ha estado yendo al colegio y de ahí son sus primeras amiguitas, de modo que Valencia se ha convertido ya en 'su' Valencia.

Tamara ha hablado también de las famosas fiestas de los futbolistas, en las que, supuestamente, engañaban a sus mujeres con bellas señoritas. Tamara, con su buen humor de siempre, lo tiene clarísimo: "Llevamos con las famosas fiestas... Esas fiestas yo creo que las han hecho los futbolistas, los carniceros, los peluqueros, los otros...". Vamos, que está cero preocupada con ese asunto.