José Antonio Avilés se ha convertido en el octavo expulsado de Supervivientes 2020. El periodista, que se ha convertido en el concursante más polémico de la edición por sus discusiones y fascinantes elucubraciones, ha perdido la batalla contra Albert Barranco y Jorge Pérez. Su despedida en Palapa, lejos de lo que se podía esperar, ha generado muchísimas lágrimas y palabras de cariño.

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Una de las concursantes que más ha llorado ha sido Rocío Flores, que a pesar de que ha protagonizado en las últimas semanas serios enfrentamientos con el colaborador de Viva la Vida siempre ha defendido su amistad con él. "En el concurso he aprendido a pedir perdón", ha dicho Avilés roto al despedirse de sus compañeros.

La despedida y palabras del periodista también ha animado a uno de sus grandes enemigos en las últimas semanas, Albert Barranco, que ha escenificado lo que parece una reconciliación dándole un espontáneo abrazo.

Avilés y Barranco reconciliación

"Hay gente de aquí que me llevo para los restos. Esto es un juego y teníamos la obligación de entretener a la gente, gracias porque sin vosotros no hubiese sido lo mismo, tanto por las cosas buenas como por las cosas malas", ha dicho realmente emocionado. Y es que a pesar de haberse mostrado bastante tranquilo durante la gala, los nervios le han superado una vez sabía que él era el expulsado.

Rocío Flores llora

"Espero haber estado a la altura, he intentado remar a favor siempre. Me voy muy contento de hasta donde he llegado", ha dicho a Jorge Javier Vázquez. Por su parte el presentador le ha dedicado unas bonitas palabras: "Esto puede sonar mal, pero eres de las personas que aparece en tu vida y te la jode. Pero yo te querría tener en todos los programas que voy a presentar el resto de mi vida". Y ha añadido: "Has dado unos momentos increíbles, e insisto in-creíbles. Otros creíbles también, me gustaría saber cómo centrifuga esa cabecita".