Para Santiago Cañizares la vuelta al trabajo, tras ver partir a su hijo Santi con solo 5 años, supone un bálsamo para el alma. Retomar su puesto en las ondas y su asiento en el coche en el que realiza los rallies, equivalen a no pensar en lo injusto que ha sido todo. En no poder abrazar al niño. En que hay que seguir adelante.

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A pesar de que creamos que el mundo se paraliza cuando nos ocurre una tragedia, este no lo hace. Él sabe que lo mejor para sí mismo y para su familia es no bajar el ritmo, seguir girando con el mundo y retomar pronto la rutina. Tras unos días de silencio después de dedicar una emotiva despedida a Santi, “ojalá todo haya servido para humanizarnos mucho más, y que su legado nos sirva para solucionar muchos conflictos que hay instaurados en nuestras vidas”, escribía, Cañizares ha regresado al trabajo. Él no lo quería postergar, “somos conscientes de que todo continúa, y por tanto toda la familia está preparada para regresar a sus quehaceres cotidianos a partir de mañana. En lo que a mí se refiere, estoy deseando ver a mis compañeros de trabajo, y volver a montar en el coche de carreras...”. Esto lo escribió hace una semana, y 7 días después, con una mirada tristísima, Santiago regresaba a sus obligaciones.

Lo que más ilusión le hace al que fuera icónico portero del Valencia F.C. es volver a estar con sus compañeros, grandes apoyos en unos momentos tan complicados.

El domingo, el club en el que Cañizares hizo historia quiso tener un gesto con el pequeño Santi. Todo el equipo, que jugaba contra el Leganés, lució un brazalete blanco como homenaje del trillizo de India y Martina.