“Esqueleto”, “el canon de belleza de las pasarelas está trastornado”, “cómete un cocido”… estos son solo algunos ataques que Rocío Crusset ha tenido que leer recientemente por su físico. La modelo, harta de tanto ‘consejo’ hecho desde el desconocimiento y la mala baba, ha contestado con mucho humor a estos ‘trolls’ que pululan por sus redes.

Sudando el cocido que me recomendasteis”, dice bromista en Instagram, tras haberse sometido a una sesión de entrenamiento. Sus seguidores han aplaudido la reacción cargada de ironía que la hija de Carlos Herrera ha tenido. Y es que la joven, que cumplió hace poco 22 años, empieza a estar un poco cansada de que se critique su físico.

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Comentarios como los que ella recibe a diario son de muy mal gusto. Demuestran una falta absoluta de empatía y de desconocimiento. ¿Todo el mundo que está delgado lo está por pasar hambre? ¡No se puede trivializar con algo así! Y, mucho menos, hablar de enfermedades o de no estar sana. Su propia madre, Mariló Montero, ha entrado a comentar al respecto: “La primera en preocuparse por la salud de su hija es su madre. Rocío se alimenta de manera saludable y come a la "española". Hace gimnasia con mucha disciplina y se cuida en función de su profesión. Esta sana y cumple con las medidas para ser modelo profesional”, ella le da una vuelta de tuerca y toma estas palabras como muestras “de cariño”. “Gracias por vuestra preocupación. Rocío esta perfecta de salud”.

La modelo, que ahora vive en Los Ángeles por motivos de trabajo, ha desfilado recientemente en la pasarela Moda Cálida de Canarias, en la que todo gira en torno a las últimas tendencias de baño. Allí la hemos visto con una figura y una manera de desfilar que recuerda a la de las grandes figuras de Victoria’s Secret, ¿pasará su futuro por lucir unas de estas alas?