La vida de Kiko Matamoros ha dado un giro radical en los últimos tiempos. Renovado y recuperado totalmente del susto de salud que le llevó al hospital, el colaborador no solo ha enterrado parte de su pasado, sino que se ha abierto al futuro con la mejor de las actitudes. Matamoros presume de nueva vida, de nueva pareja, con la que no puede estar más asentado, y también de una segunda etapa en 'Sálvame' que no para de darle alegrías. Lejos quedan ya las guerras con Makoke y los vaivenes que le llevaron incluso a dejar la televisión. Ahora no solo se ha convertido en un puntal clave para las tardes de Mediaset, sino que recibe continuos piropos de sus compañeros de plató.

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Hubo una época en la que Kiko Matamoros quería saber más bien poco del que había sido su programa durante los últimos años. Agotado por las guerras familiares y el constante conflicto con algunos de sus hijos, el colaborador replegaba velas y se marchaba para hacer su vida. La crisis y posterior ruptura con Makoke había dejado a Kiko también muy afectado y tocaba pasar un tiempo hasta regresar con fuerza. Entre medias, un enorme susto con intervención incluida que hacía que la vida de Matamoros diese un giro casi radical.

Desde entonces, Kiko parece otro.Su relación con Marta López Álamo, además de ser cada día más firme, también le ha devuelto una gran tranquilidad. El colaborador se encuentra confinado con su pareja en la que es su nueva casa y tan solo abandona el domicilio para acudir a 'Sálvame'. La ausencia de muchos de los compañeros y el papel que desempeña a diario ha hecho que sea un puntal en el que descansa gran parte del programa.

Kiko Matamoros y Marta López Álamo

Vuelve la paz familiar

Tampoco le van mal las cosas a Matamoros en el terreno más familiar. Tras haber protagonizado duros enfrentamientos con su hijo Diego, la relación de padre e hijo está mejor que nunca. Kiko no ha ocultado su preocupación al saber que Diego estaba pasando el coronavirus solo en casa y ha estado al lado de su hijo en todo momento, sobre todo desde que empezase la crisis con Estela Grande. Ahora parece que su entendimiento es mayor de lo que ha sido en años.

También Matamoros está encantado con su hija Laura y su nieto Matías. La faceta de abuelo, aunque no le termine de gustar que le llamen así, tiene al colaborador más feliz que nunca. También su hija Anita se ha llevado más de un piropo del colaborador, que se siente muy orgulloso de la actitud que mantiene siempre con los medios y el esfuerzo que está haciendo para salir adelante por ella misma. Sin duda y pese a la complicada situación por la que pasamos, Matamoros está mejor que nunca.