Lo que no consiga Paz Padilla, no lo consigue nadie. La actriz y presentadora ha logrado reunir para una foto, para una reunión, a dos grupos de personas que, actualmente, mantienen una guerra abierta, estos son los colaboradores de ‘Sálvame’ y Rosa Benito. ¿Un milagro? Casi, pero no.

Rosa Benito y su hija Rosario Mohedano han denunciado en las últimas semanas que están siendo víctimas de una campaña de desprestigio y de acoso por parte de ‘Sálvame’. De hecho, han querido señalarse como víctimas pidiendo amparo, “pido amparo a la Administración, a los organismos competentes, a los reguladores audiovisuales, a los sindicatos profesionales, al Defensor del Pueblo, al del Menor... a todo el que pueda hacer algo para detener este acoso continuado, este maltrato psicológico permanente... #nobullying #nomaltratolaboral #nomaltratoalamujer”, por su parte, su madre también ha hecho un movimiento parecido.

Cuando parecía que las diferencias entre los trabajadores de ‘Sálvame’ y Rosa eran insalvables, ha llegado Paz y lo ha solucionado todo de un plumazo ¡Aquí no ha pasado nada! La presentadora actualmente participa en la obra de teatro ‘Desatadas’, y ahí se dieron cita el pasado y el presente de la corrala-show.

Gema López y María Patiño quedaron la noche del domingo para echarse unas risas propiciadas por el texto escrito por Félix Sabroso y la presentadora, pero, quizás, no esperaban encontrarse a su ex compañera de plató.

Una vez hubo acabado la obra, todos fueron a felicitar a Padilla por el trabajo realizado. Fue entonces cuando se produjo la curiosa reunión: la que denuncia acoso, y los supuestos acosadores. Todos sonrieron a la cámara y Gema abrazó a Rosa. Y Rosa se dejó abrazar.

Lo cierto es que ni Patiño ni López han sido las más duras con Mohdeno y Benito. Ellas se han mantenido en un segundo plano y no han atacado a esta madre e hija que ahora piden amparo legal para que se frene el atropello que sufren.

Lo dicho, que se lleven a Paz a mediar en el conflicto palestino-israelí. Si es que el nombre le viene que ni pintado.