El pasado fin de semana se veían obligados a decirse adiós, aunque sería por un breve lapso de tiempo. Alejandra Rubio daba la bienvenida a la mayoría de edad junto a los dos hombres de su vida: su padre Alejandro y su novio, el dj y productor musical Álvaro Cano. Los tres disfrutaban de una cena íntima en Madrid y, a las pocas horas, la joven junto a su madre Terelu Campos se plantaba en AVE en Málaga. Entre procesiones de Semana Santa y confidencias con sus amigas ha pasado los días en los que la ausencia de su chico ha estado muy presente en su cabeza. Sin embargo, la espera ha llegado a su fin y Lobo, el nombre artístico del músico, ha viajado en coche hasta el sur para volver a estar al lado de Alejandra. Y su reencuentro no puede haber sido más pasional.

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La pareja ha compartido un vídeo donde se les ve compartiendo un momento de intimidad, seguramente el primero que han protagonizado en cuanto Lobo ha plantado las maletas y se ha instalado. Mordiscos cariñosos, besos y arrumacos; las imágenes, aunque breves, demuestran el momento tan mágico que viven desde que empezaran a salir en noviembre. Y es que se morían por estar juntos como han dejado claro desde sus respectivos Instagrams durante su forzosa separación. "Lo mejor que tengo", escribía Alejandra."Nada ni nadie podrá cambiar nunca nada. A palabras necias, oídos sordos". Álvaro no solo devolvía a su chica el detalle a sus amorosas palabras, sino que ha aprovechado para lanzar una 'pullita' a quienes podrían estar dudando de su relación. ¿Quizás también a los compañeros de su 'suegra' después de sus ataques desde 'Sálvame'?

Ésta no ha sido la única expresión de amor que le ha dedicado la hija de Terelu a Lobo. Un día antes de su pasional encuentro, Alejandra colgaba unos versos que le sirven para describir su relación y la especial sintonía que existe entre ellos: "Y la oveja negra/ encontró/ otra oveja negra/ con la que consiguió/ ser la envidia/ de todas las ovejas blancas".